El interés por la longevidad lleva a observar las costumbres de las personas que superan los 100 años. Anna Decanini, una mujer de 105 años que vive en Connecticut, Estados Unidos, compartió cuáles considera que son algunos de los elementos detrás de su larga vida.
Según contó, su particular receta combina el cariño de su familia, la capacidad de perdonar, una alimentación basada en comida casera, una copa de vino, el café espresso y, sobre todo, el sentido del humor.
“He tenido una buena vida”, afirmó Decanini. Y agregó: “Ojalá todos pudieran tener la misma vida que yo. Tuve una vida maravillosa y se la deseo a todos. Ojalá todos pudieran tener la vida que yo tuve”.
Una infancia cerca de la cocina familiar
Decanini nació en Nueva York en 1921, pero a los 11 años regresó con su familia a Italia. Creció en Lucca, en la región de la Toscana, cerca del restaurante que administraba su padre.
Esa cercanía con la cocina la vinculó desde pequeña con una alimentación basada en productos frescos y poco procesados.
Su adolescencia transcurrió durante la Segunda Guerra Mundial, una etapa que prefiere no recordar desde la angustia.
“Viví esa guerra. No me afectó mucho y no pensé demasiado en ella”, explicó. También señaló: “Soy de las que se alejan de las historias tristes y prefieren vivir la vida y ser felices”.
En la década de 1950 regresó a Estados Unidos junto a su esposo, Raffaello, un ingeniero que trabajó en la construcción del puente Verrazano-Narrows, en Nueva York. La pareja permaneció junta hasta la muerte de él, en 2012.
En 2019, cuando tenía 99 años, Anna se mudó a una comunidad para adultos mayores en New Canaan, con el objetivo de estar más cerca de sus hijos y nietos. Allí se hizo conocida por su vitalidad y su rutina activa.
Entre sus actividades favoritas se encuentran la lectura de novelas, los crucigramas en italiano, la bicicleta, el baile, las caminatas, la cocina y el cine.
Comida casera y algunos gustos personales
En relación con su alimentación, Decanini contó que evita los productos ultraprocesados y que no suele comer entre las comidas.
Sin embargo, mantiene algunos gustos personales. Por las noches toma un café espresso con cinco cucharadas de azúcar y también come tortas.
“Mi vejez es maravillosa”, aseguró.
Al hablar sobre las dificultades que atravesó durante sus más de 100 años de vida, Decanini destacó su actitud de seguir adelante y el vínculo con su familia.
“Nunca he tenido dolor. Me gusta hacer cosas. Amo a mi familia. Ante cualquier dificultad, seguía adelante día tras día. Si tuviera que vivirla de nuevo, la viviría igual”, concluyó.
En base a El Tiempo/GDA