El horario de las comidas también forma parte de los hábitos que se estudian por su posible relación con la salud y el envejecimiento. Valter Longo, investigador italiano de 59 años especializado en longevidad, sostiene que no solo importa qué alimentos se consumen, sino también cuándo se come.
En una entrevista con la revista GQ, el profesor de gerontología y ciencias biológicas de la Universidad del Sur de California (USC) contó que procura terminar de cenar bastante antes de acostarse. "Suelo dejar unas tres o cuatro horas entre la cena y el momento de dormir", señaló.
La recomendación apunta a evitar que la última comida del día quede demasiado cerca de la hora de dormir y a mantener cierta regularidad en los horarios de alimentación. Este enfoque también toma en cuenta los ritmos circadianos, el sistema interno que organiza distintos procesos del organismo a lo largo del día y la noche.
De todos modos, dejar varias horas entre la cena y el sueño no debe interpretarse como una obligación válida para todo el mundo. Las necesidades alimentarias pueden variar según la edad, el nivel de actividad física y las condiciones de salud.
Además de procurar cenar entre tres y cuatro horas antes de acostarse, Longo recomienda distribuir las comidas dentro de un período de 12 horas. Así, si alguien desayuna a las nueve de la mañana, debería finalizar la cena antes de las nueve de la noche.
El investigador considera que este esquema puede resultar más fácil de sostener que el ayuno intermitente de 16 horas, que reduce el período disponible para comer y puede llevar a saltear alguna comida. Su propuesta busca priorizar una rutina que pueda mantenerse en el tiempo, sin convertir las restricciones prolongadas en una exigencia general.
En términos generales, su propuesta alimentaria da prioridad a los vegetales, los cereales integrales, las legumbres y el aceite de oliva, además de incluir pescado. También contempla la llamada "dieta que imita el ayuno", un plan de varios días con ingesta controlada de alimentos que busca reproducir algunos efectos del ayuno.
Aunque estas pautas forman parte del enfoque de Longo sobre la longevidad, no constituyen una fórmula universal. Antes de iniciar un ayuno o cambiar de manera significativa los horarios de alimentación, conviene tener en cuenta las necesidades individuales y consultar con un profesional de la salud cuando corresponda.
Con base en El Tiempo/GDA