Riesgos de consumir bicarbonato de sodio a diario: posibles efectos en el organismo y advertencias médicas

Especialistas alertan que su uso frecuente puede provocar desequilibrios, exceso de sodio y efectos adversos si no hay control.

Bicarbonato de sodio. Foto: Freepik
Bicarbonato de sodio. Foto: Freepik

El bicarbonato de sodio es un producto común en el hogar, utilizado tanto en la cocina como remedio casero para aliviar la acidez. Sin embargo, su consumo diario, especialmente sin supervisión médica, puede generar efectos adversos en el organismo que muchas veces se subestiman.

Si bien tiene aplicaciones médicas específicas, organismos como MedlinePlus advierten que su uso debe ser puntual y controlado. En la misma línea, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) indica que los antiácidos que contienen bicarbonato deben utilizarse siguiendo indicaciones precisas y no como una solución continua sin evaluación profesional.

Uno de los principales riesgos está asociado a su alto contenido de sodio. Según la Organización Mundial de la Salud, el exceso de sodio en la dieta se vincula con hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares y daño renal. En este contexto, consumir bicarbonato de manera regular puede contribuir a superar los niveles recomendados, sobre todo si se combina con una alimentación rica en sal.

bicarbonato de sodio
Bicarbonato.
Foto: Pixabay

Además, su ingesta frecuente puede provocar alcalosis metabólica, una alteración que ocurre cuando el organismo se vuelve demasiado alcalino. De acuerdo con MedlinePlus, esta condición puede manifestarse con síntomas como debilidad, confusión, temblores, náuseas y, en casos más graves, arritmias cardíacas o convulsiones.

También puede afectar el sistema digestivo. Aunque el bicarbonato neutraliza el ácido gástrico de forma inmediata, su uso repetido puede generar un efecto rebote que estimula una mayor producción de ácido en el estómago, lo que podría agravar molestias digestivas en lugar de resolverlas.

Otro aspecto a considerar es la producción de gases. Al reaccionar con los ácidos del estómago, el bicarbonato libera dióxido de carbono, lo que puede provocar distensión abdominal, eructos frecuentes e incomodidad, especialmente en personas sensibles.

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El consumo excesivo también puede alterar el equilibrio de electrolitos, en particular los niveles de sodio y potasio. Según reportes de toxicología citados por la FDA, una ingesta elevada puede derivar en complicaciones que requieren atención médica.

A esto se suma su posible interacción con medicamentos. El bicarbonato puede modificar la absorción de ciertos fármacos, reduciendo su efectividad o alterando su acción, especialmente en tratamientos relacionados con el corazón, los riñones o el sistema digestivo.

Los riesgos son mayores en determinados grupos. MedlinePlus señala que personas con enfermedades renales, insuficiencia cardíaca o hipertensión, así como adultos mayores, deben evitar su consumo frecuente sin orientación médica. También se desaconseja en niños y embarazadas por los posibles desequilibrios que puede generar.

Incluso en personas sanas, su uso prolongado no está recomendado. Las guías médicas coinciden en que debe utilizarse solo durante períodos cortos, generalmente no más de dos semanas, y para tratar síntomas específicos.

A pesar de su popularidad como supuesto remedio natural, no existe evidencia científica que respalde su consumo diario como práctica saludable. Por el contrario, los organismos de salud insisten en la importancia de informarse con fuentes confiables y consultar con profesionales antes de incorporar este tipo de productos a la rutina.

En base a El Tiempo/GDA

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