Qué comer en invierno: desayunos calientes que recomienda Harvard para mantener la energía todo el día

Por qué las opciones más tentadoras del invierno dañan tu concentración y tres alimentos que causan fatiga y hambre si los consumís en el desayuno durante la temporada fría.

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Desayuno saludable.
Foto: Unsplash.

Cuando el clima está frío y lluvioso, es habitual buscar desayunos que resulten reconfortantes. Una factura caliente, un croissant recién horneado o una bebida dulce parecen opciones ideales para empezar el día. Sin embargo, nutricionistas advierten que algunos de los desayunos más elegidos en estas jornadas pueden tener el efecto contrario al esperado: generar cansancio, hambre prematura y una disminución de la energía pocas horas después.

Uno de los hábitos menos recomendables es recurrir a productos elaborados con harinas refinadas y grandes cantidades de azúcar. En esta categoría entran bizcochos industriales, donas, panificados, dulces empaquetados y otros productos similares, especialmente cuando se acompañan con bebidas azucaradas.

Según la Organización Mundial de la Salud, este tipo de alimentos suele aportar elevadas cantidades de azúcares libres y grasas poco saludables. El resultado es un aumento rápido de la glucosa en sangre seguido por una caída igualmente brusca, fenómeno que puede traducirse en fatiga, irritabilidad y una nueva sensación de hambre al poco tiempo de haber desayunado.

Aunque brindan energía inmediata, esa sensación suele durar poco y puede afectar la concentración y el rendimiento durante la jornada.

Otro desayuno que los especialistas sugieren limitar es el basado en frituras, quesos en exceso y embutidos. Empanadas fritas, sándwiches cargados de queso derretido o preparaciones con chorizo y otros productos similares suelen ser especialmente tentadores en días fríos, pero no necesariamente son la mejor elección.

Tortas, azúcar, dulce, comida
Joven con comestibles dulces.
Foto: Freepik.

La combinación de grasas saturadas, sodio y alimentos fritos obliga al sistema digestivo a trabajar más intensamente, algo que puede provocar sensación de pesadez y somnolencia pocas horas después de comer.

Además, la Fundación Española del Corazón recuerda que el consumo frecuente de embutidos y frituras se asocia con un mayor riesgo cardiovascular, particularmente en personas con hipertensión, colesterol elevado u otros factores de riesgo.

Cómo es un desayuno saludable

Los expertos recomiendan apostar por desayunos calientes que aporten nutrientes y energía de manera más estable. Una de las alternativas más completas es la avena cocida con leche, frutas y especias como la canela. Gracias a su contenido de fibra, ayuda a prolongar la saciedad y a mantener niveles de glucosa más estables.

Otra opción es combinar huevos con pan integral y palta. Esta mezcla aporta proteínas de calidad, grasas saludables y carbohidratos complejos, una combinación que favorece la concentración y ayuda a sostener la energía durante más tiempo.

Sandwich de huevo y palta
Sandwich de huevo y palta
Imagen creada por Chat GPT

Desde la Escuela de Salud Pública de Harvard señalan que un desayuno equilibrado debería incluir proteínas, cereales integrales y frutas. Esta fórmula no solo contribuye al rendimiento físico y mental, sino que también ayuda a evitar los altibajos de energía que suelen aparecer cuando la primera comida del día se basa exclusivamente en azúcares o alimentos ultraprocesados.

En una mañana lluviosa, no se trata de renunciar a los alimentos reconfortantes, sino de elegir aquellos que, además de resultar agradables, permitan afrontar el resto del día con mayor energía y bienestar.

Con base en El Universal/GDA

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