Por qué no conviene guardar la carne en la bolsa de la carnicería y cómo conservarla mejor en casa

La forma en que se almacena la carne en el hogar incide directamente en su calidad y en la seguridad alimentaria. Aunque es habitual conservarla en la bolsa plástica de la carnicería, especialistas advierten que este método favorece la humedad y acelera el deterioro.

Carne. Foto: Pixabay
Carne. Foto: Pixabay

La correcta conservación de la carne es un factor determinante tanto para prevenir riesgos sanitarios como para preservar su calidad gastronómica.

Sin embargo, una práctica extendida mantener el producto en las bolsas plásticas en las que se entrega puede resultar contraproducente.

De acuerdo con expertos del sector culinario y autoridades en seguridad alimentaria, este tipo de empaque dificulta la ventilación y genera condiciones propicias para el crecimiento bacteriano.

Según explica el chef Camilo Currea, especialista en carnes, las bolsas de plástico convencionales impiden un flujo adecuado de oxígeno. Esta falta de ventilación provoca acumulación de humedad y variaciones

Carne. Foto: Pixabay
Carne. Foto: Pixabay

térmicas en la superficie del producto, factores que aceleran la reproducción de microorganismos y el deterioro de la carne.

Como consecuencia de un mal almacenamiento, el alimento puede presentar cambios visibles en su color, perder su textura original y desarrollar alteraciones en el sabor incluso antes de la cocción. En este sentido, Currea subraya que conservar la carne no implica únicamente mantenerla fría, sino también resguardar sus cualidades originales.

En el ámbito doméstico, si bien el envasado al vacío es considerado el estándar óptimo en entornos profesionales, su aplicación no siempre es viable por la falta de equipamiento. Por eso, se recomiendan alternativas prácticas para el uso cotidiano.

Una de ellas es colocar la carne en una bandeja y cubrirla con papel film sin sellarla completamente, de modo de permitir una mínima circulación de aire que evite la condensación. A su vez, el Servicio de Inocuidad e Inspección de los Alimentos de Estados Unidos destaca la importancia de evitar la contaminación cruzada: la carne debe estar bien envuelta o en recipientes que impidan que sus jugos entren en contacto con otros alimentos.

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Foto: Pxhere.

La seguridad en la heladera depende, además, del control de la temperatura y de los tiempos de conservación. Las autoridades sanitarias recomiendan mantener el refrigerador a 4 °C o menos. En estas condiciones, la vida útil de la carne fresca es limitada y suele oscilar entre uno y dos días.

Superar ese período o utilizar métodos de almacenamiento inadecuados incrementa de forma significativa el riesgo de intoxicaciones alimentarias, así como la pérdida de las cualidades culinarias del producto.

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