Ni vinagre ni lavandina: el secreto de Jordi Cruz para que las frutillas duren mucho más

El experto en gastronomía compartió el método de los 3 segundos para que las frutillas no se llenen de moho y puedan conservarse por más tiempo en la heladera.

Frutillas
Frutillas.
Foto: Freepik.

Las frutillas suelen durar poco. Basta con dejarlas unos días en la heladera para que aparezca el moho y arruine una bandeja entera. Frente a ese problema cotidiano, el chef Jordi Cruz compartió un método simple y rápido que promete mantener esta fruta fresca por más tiempo sin necesidad de productos químicos ni técnicas complejas.

La propuesta se basa en un contraste breve de temperaturas que apunta a atacar la causa principal de su deterioro: los microorganismos que se alojan en la superficie. La combinación de calor intenso y enfriamiento inmediato permite reducir bacterias y moho sin afectar la textura ni el sabor de la fruta.

Frutillas.
Frutillas.
Foto: Pxhere.

Las frutillas, apreciadas por su gusto y versatilidad, también son especialmente frágiles. La humedad natural y el ambiente frío del refrigerador no siempre alcanzan para frenar su descomposición, que suele acelerarse cuando no se controlan estos factores.

El procedimiento comienza con un paso poco habitual en la cocina: sumergir las frutillas en agua hirviendo durante unos tres segundos. Según explica Jordi Cruz, ese contacto fugaz con el calor es suficiente para eliminar moho y bacterias presentes en la superficie sin que la fruta llegue a cocinarse.

Inmediatamente después, deben trasladarse a un recipiente con agua fría y hielo. Este enfriamiento rápido corta el efecto del calor y evita que la pulpa se ablande. En gastronomía, este contraste se conoce como termoterapia y se utiliza para reducir la carga microbiana sin alterar el alimento.

Bol con frutillas.
Bol con frutillas.
Foto: Freepik

Una vez finalizado el doble baño, el secado es clave. El chef recomienda retirar cuidadosamente la humedad con papel absorbente, ya que el exceso de agua favorece la aparición de moho.

Para el almacenamiento, lo ideal es colocarlas en un recipiente limpio, con papel de cocina en la base, y llevarlas a la heladera. Conservadas de esta forma, las frutillas pueden mantenerse en buen estado durante más tiempo que con un lavado tradicional.

Con base en El Tiempo/GDA

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