Redacción El País
El ruibarbo es una planta perenne originaria de Asia que se ha expandido globalmente, destacándose tanto en la gastronomía gourmet como por sus reconocidas propiedades medicinales.
Botánicamente clasificado como una verdura, su uso masivo en repostería —en mermeladas, tartas y confituras— y su clasificación oficial en EE.UU. como fruta, generan cierta confusión. Su característico sabor ácido hace que rara vez se consuma crudo, siendo habitual hornearlo y endulzarlo.
La especie comestible es el ruibarbo de jardín (Rheum rhabarbarum), cuyos tallos rojos son la parte aprovechable. Sus hojas, en cambio, contienen ácido oxálico tóxico y pueden ser venenosas.
Beneficios para la salud
El ruibarbo es rico en fibra, vitaminas y antioxidantes, lo que lo convierte en un aliado para la salud cardiovascular y digestiva.
· Nivela el colesterol: Estudios demuestran que su fibra ayuda a reducir el colesterol total y el colesterol LDL ("malo").
· Combate bacterias: Posee propiedades antibacterianas contra cepas como Escherichia coli.
· Fuente de minerales y vitaminas: Aporta calcio, magnesio y potasio, esenciales para la salud ósea, la contracción muscular y la función cardíaca. También es rico en vitamina C y del complejo B.
· Combate la inflamación: Sus compuestos fenólicos, en algunas variedades, superan incluso a los del kale.
· Mejora la digestión: Tradicionalmente usado para malestares digestivos como estreñimiento o acidez, promueve los movimientos intestinales y regula la flora intestinal.
Contraindicaciones
· Evitar hojas y raíces: Contienen ácido oxálico tóxico, que puede causar náuseas, vómitos y favorecer cálculos renales.
· Precaución en condiciones digestivas: Personas con enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa deben consumirlo con moderación.
· Efecto laxante: Su alto contenido en fibra puede tener un efecto laxante en personas no habituadas.