En base a La Nación - GDA
Mantener bajo control los niveles de glucemia es fundamental para cuidar la salud metabólica y detectar a tiempo alteraciones que pueden aumentar el riesgo de desarrollar diabetes. La glucosa es el azúcar que circula por la sangre y constituye una de las principales fuentes de energía para el organismo.
Los valores obtenidos en un análisis pueden variar según se trate de una medición en ayunas, después de comer o de una prueba específica. Por eso, interpretar correctamente la glucemia requiere considerar el tipo de estudio y, en muchos casos, complementarlo con otros análisis.
El médico Jorge Tartaglione sostiene que, en una medición de glucemia en ayunas, el valor considerado normal debe ubicarse por debajo de los 100 mg/dl: “La glucemia en ayunas, tiene que ser debajo de 100″. Cuando el resultado se encuentra entre 100 y 125 mg/dl, puede indicar una alteración de la regulación de la glucosa y requiere una evaluación médica. “Si es de 100 a 125, algo está trabajando mal. Después, uno dice: ´No, yo tengo este valor porque ayer comí demasiado´. Te pido un análisis que me va a decir qué valor de azúcar tenés en los últimos tres meses, que es la hemoglobina glicosilada".
Este rango se encuentra dentro de lo que habitualmente se denomina prediabetes, una situación en la que los niveles de glucosa son superiores a los considerados normales, pero no alcanzan los criterios diagnósticos de diabetes.
Qué es la hemoglobina glicosilada y para qué sirve
Uno de los estudios utilizados para evaluar el control de la glucosa es la hemoglobina glicosilada (HbA1c). A diferencia de una medición aislada de glucemia, este análisis permite obtener una estimación de los niveles promedio de azúcar en sangre durante aproximadamente los últimos dos o tres meses.
Por esa razón, la hemoglobina glicosilada puede aportar información que una glucemia puntual no ofrece. Además, para realizarla no es necesario hacer una extracción adicional si la muestra de sangre ya fue tomada para otros análisis, aunque esto depende de qué estudios haya solicitado el profesional.
Glucemia después de comer: por qué también importa
Los valores de glucosa también pueden analizarse después de la ingesta de alimentos. En determinadas pruebas, una glucemia elevada a las dos horas puede ser indicativa de una alteración en el metabolismo de la glucosa.
Tartaglione señaló que, si después de ingerir alimentos y esperar dos horas los valores se encuentran entre 140 y 200 mg/dl, puede tratarse de un cuadro de prediabetes.
La identificación de esta etapa resulta importante porque permite detectar a personas con mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y trabajar sobre los factores modificables antes de que la enfermedad avance. En este sentido, el especialista advirtió: “El 5 o el 10% de estas personas al año evolucionan a ser diabéticos. El 70% lo desarrolla a lo largo de su vida. Y si yo no te trato, el 90% se hace diabético”.
Estas cifras deben interpretarse dentro del contexto de la población estudiada y del riesgo individual, ya que la evolución de la prediabetes no es idéntica en todas las personas.
Cómo controlar la glucemia y reducir el riesgo de diabetes
El control de la glucemia no depende únicamente de los análisis. Los hábitos cotidianos también tienen un papel central en la prevención y el manejo de las alteraciones de la glucosa. Una alimentación equilibrada, la práctica habitual de actividad física, el control del peso corporal y el seguimiento médico forman parte de las principales estrategias para reducir el riesgo metabólico.
La insulina también cumple una función fundamental. Esta hormona permite que la glucosa presente en la sangre ingrese a las células para ser utilizada como fuente de energía. Cuando el organismo desarrolla resistencia a la insulina o no produce suficiente cantidad de esta hormona, pueden aparecer alteraciones en los niveles de glucosa.
En este sentido, el especialista remarcó la importancia del ejercicio: “La única manera de destrabar la cerradura es actividad física”.
El peso corporal también influye en la salud metabólica
El sobrepeso y la obesidad están relacionados con un mayor riesgo de desarrollar resistencia a la insulina y diabetes tipo 2. Por eso, cuando existe exceso de peso, una de las estrategias puede ser trabajar en una reducción gradual y sostenible junto con profesionales de la salud.
Tartaglione también destacó esta cuestión: “Bajar de peso porque esto lo empuja mucho a la obesidad. Uno de los medicamentos es la metformina y uno son los nuevos medicamentos que es la Tirzepatida que fue aprobada y que está para estos tratamientos”.
Los medicamentos como la metformina y otros tratamientos, entre ellos algunos fármacos más recientes como la tirzepatida, pueden formar parte del abordaje de determinados pacientes. Su indicación depende de la situación clínica, los objetivos terapéuticos y la evaluación de un profesional; no deben utilizarse por cuenta propia.
Un análisis puede detectar a tiempo una alteración de la glucosa
La prediabetes no significa necesariamente que una persona vaya a desarrollar diabetes, pero sí constituye una señal de alerta que permite actuar sobre los factores de riesgo.
Por eso, realizar controles periódicos y conocer los propios valores de glucemia puede ayudar a detectar alteraciones antes de que aparezcan complicaciones.
Tartaglione concluyó: “Lo importante es no asustarte. Pedirte un análisis una vez por año; tenés que saber tu glucemia”. En cualquier caso, la frecuencia de los controles y los estudios necesarios dependen de la edad, los antecedentes familiares, el peso, otros factores de riesgo y la situación clínica de cada persona. La interpretación de los resultados debe realizarse junto con un profesional de la salud.