El papel aluminio es un elemento habitual en la cocina: se utiliza para conservar alimentos, transportarlos y cubrir preparaciones.
Sin embargo, una especialista en seguridad alimentaria advirtió que utilizarlo de determinada manera puede favorecer la proliferación de bacterias.
La experta en seguridad alimentaria Vanessa Coffman señaló que el material en sí es, en general, seguro, pero que el problema puede aparecer cuando se utiliza para envolver alimentos calientes antes de que se hayan enfriado adecuadamente.
Por qué no conviene envolver comida caliente en aluminio
“El mayor riesgo proviene de envolver alimentos calientes en papel de aluminio antes de que se hayan enfriado adecuadamente”, explicó Coffman.
El papel aluminio conserva el calor y, cuando se utiliza para cubrir una comida recién preparada antes de llevarla al refrigerador, puede retrasar su enfriamiento. De esta manera, el alimento permanece durante más tiempo en la llamada “zona de peligro de temperatura”, que se encuentra entre los 4,4 °C y los 60 °C.
Ese rango de temperatura favorece la multiplicación de bacterias. Además, algunas de ellas pueden producir toxinas que no se destruyen al recalentar posteriormente el alimento.
Por este motivo, las sobras deberían refrigerarse dentro de las dos horas posteriores a la cocción.
La papa, uno de los alimentos que requiere mayor atención
Entre los alimentos que pueden presentar un riesgo particular al conservarse de esta manera, Coffman señaló a las papas. Según explicó, este alimento puede transportar de forma natural esporas que causan botulismo.
Cuando una papa cocida permanece envuelta en papel aluminio, se genera un ambiente con poco oxígeno. Si además permanece durante demasiado tiempo dentro de la zona de peligro de temperatura, esas esporas pueden crecer.
La recomendación de la especialista es retirar el papel aluminio inmediatamente después de cocinar las papas y refrigerarlas una vez que se hayan enfriado.
Otros alimentos, como los tomates y las naranjas, también pueden reaccionar con el aluminio debido a su acidez. En estos casos, Coffman indicó que se trata principalmente de un problema de calidad, ya que la reacción puede afectar el sabor, y no de un riesgo de seguridad alimentaria.
Cómo conservar las sobras de manera segura
Para reducir los riesgos al guardar alimentos cocinados, la especialista recomienda tomar algunas precauciones.
Una de ellas es dividir las sobras en recipientes poco profundos antes de refrigerarlas. Las porciones más pequeñas permiten que los alimentos se enfríen con mayor rapidez.
También aconseja evitar colocar al mismo tiempo demasiados recipientes grandes y calientes dentro del refrigerador. Esto puede elevar la temperatura interna del electrodoméstico y dificultar que otros alimentos perecederos se mantengan a una temperatura segura.
Coffman también advierte que el problema no se limita exclusivamente al papel aluminio. Si unas sobras no se enfriaron con suficiente rapidez, recalentarlas posteriormente no necesariamente elimina el riesgo, ya que algunas bacterias pueden haber producido toxinas.
Por eso, más que evitar por completo el papel aluminio, la recomendación apunta a utilizarlo correctamente y prestar especial atención al enfriamiento y la refrigeración de los alimentos.
En base a La Nación/GDA