El dolor de panza es más que solo dolor: es estrés, apatía, dificultad para concentrarse. Y es, muchas veces, la razón detrás de molestias articulares, fatiga y alergias, entre otros síntomas. Frente a esto, cambiar la alimentación aparece como un camino posible, pero desafiante. Es ahí cuando entra el médico especialista en medicina integrativa y salud intestinal Facundo Pereyra y su Método B15 para la reparación intestinal.
Con más de dos millones de seguidores en Instagram, Pereyra ha visto cómo sus pacientes logran verse y sentirse mejor en solo siete días. Su enfoque integral combina hábitos saludables, respiración consciente, suplementación y cambios sostenibles con el objetivo de mejorar la salud digestiva, metabólica y general. Este 13 de abril llega a Montevideo con su ‘Clínica del reseteo intestinal’, un encuentro pensado para personas que quieran cuidarse mejor, ganar energía y entender cómo funciona su cuerpo desde dentro.
— ¿Por qué es importante para vos seguir hablando de salud intestinal?
— Mucha gente encuentra en la reparación intestinal la solución a problemas de salud que nunca hubiera imaginado que estuvieran ligados al intestino. Dolores de cabeza, fatiga, tristeza, dolores articulares, enfermedades autoinmunes, enfermedades hormonales de la mujer, sobrepeso, alergias… Es una información que no todo el mundo conoce y mi misión es ayudar a las personas a recuperar su salud con cambios sencillos. El alimento, como siempre digo, es la medicina más poderosa del planeta. No existe ninguna pastilla en el mundo que pueda generar tantos cambios como cuando corregimos la alimentación.
— Si el alimento es la medicina más poderosa, ¿por qué, entonces, no es algo que todo el mundo sepa?
— Porque recién hace poco se empezó a hablar del intestino permeable, un síndrome que afecta al 20% de la población —unos 700.000 uruguayos— y que tiene síntomas determinados como hinchazón de panza, dolor de cabeza, hormigueos, problemas en la piel, cansancio y dolor articular, entre otros. Si bien aún no se acepta como diagnóstico médico, los profesionales que estamos ligados a la medicina funcional de Estados Unidos entendemos que existe y nos encargamos de difundirlo y solucionarlo.
— Aun con esa información, cambiar los hábitos es difícil. ¿Por qué?
— Estamos destinados, culturalmente, a comer mal. Tenemos una dieta super inflamatoria basada en refinados, azúcar, harina. Y, además, están las adicciones alimentarias —justamente, al azúcar y la harina— que afectan al 30% de la población. Sin un método, ninguna persona podría cambiar esos hábitos en solo siete días…
— ¿Qué diferencia al Método B15 de otros planes o dietas?
— En primer lugar, el autotest. Antes de iniciar, las personas contestan preguntas de un formulario y así saben si realmente pueden beneficiarse o no de este método. En segundo lugar, el hecho de que busca curar el intestino a través del potencial de autosanación de nuestro cuerpo. Cuando uno se fractura un hueso, se pone un yeso y el hueso se cura solo. Con el intestino pasa lo mismo, pero, como no podemos ponerle un yeso, hacemos una dieta perfecta con cero irritantes durante siete días. De esta manera, no solo mejora el intestino, sino también los síntomas relacionados: la piel está más linda, la mente más clara, la digestión se vuelve imperceptible, etcétera. Luego, comienza una segunda fase en la que se reintroducen los alimentos de forma progresiva para detectar cuál de ellos irrita el intestino de la persona y causa los síntomas molestos. De eso se trata el Método B15: diagnóstico, dieta perfecta para el intestino y monitoreo de síntomas extradigestivos. No es una dieta para el intestino. Es una dieta para cuerpo, mente y alma.
— Dijiste que cambiar hábitos sin un método es difícil. Pero, ¿qué tiene este método que facilita la adhesión?
— La zanahoria hasta el día 7. En solo una semana la persona ya se siente espectacular, mejora su ánimo, baja de peso y se deshincha. Son solo siete días de esfuerzo para cambiar su vida para bien. Además, tiene la guía de profesionales; coaches, nutricionistas y médicos que intervienen cuando se fastidia o siente ansiedad. El proceso guiado, acompañado y monitoreado es el gran diferencial.
— ¿Cuáles son los tres errores principales que la mayoría de la gente comete en lo que tiene que ver con su salud intestinal?
— Primero, no desayunar huevos. El huevo es el mejor desayuno del mundo porque tiene proteínas y grasas saludables, estabiliza la glucemia y reemplaza a la harina y el azúcar que come la mayoría de la gente. Segundo, no prestar atención al sueño. La persona que quiera cuidar su intestino tiene que dormir bien, sí o sí. Hay que acostarse temprano, sin pantallas, y evitar el café, el mate y el ejercicio después de las seis de la tarde. Tercero, no atender la constipación. Ningún paciente puede curarse si no evacúa su materia fecal todos los días.
— En un posteo de Instagram escribiste que “la vida espiritual no se negocia”. ¿Qué tiene que ver eso con nuestros intestinos?
— Cada vez somos más los médicos que, además de pedirles a los pacientes que hagan ejercicio y vayan al psicólogo, cultiven su vida espiritual. Las personas que tienen fe en algo muestran un 20 % menos de probabilidad de morir de cáncer y un 30 % menos de morir de un infarto. La ciencia apoya la vida espiritual. Puede ser desde ir a misa hasta hacer yoga, meditar, contemplar, ayudar a los demás o practicar la gratitud.
Facundo Pereyra en Montevideo
Durante su visita a Uruguay, Pereyra dará respuestas a consultas frecuentes, compartirá técnicas de respiración y brindará información sobre hábitos saludables y complementos que pueden acompañar una mejor calidad de vida. La conferencia será el lunes 13 de abril a las 19 horas en el Teatro Movie de Montevideo Shopping, con entradas desde los $1.500.
Según el médico, una de las partes más interesantes del encuentro será el “taller de suplementación” donde se explicará cómo suplementarse y qué usar para cada patología o síntoma. También —mencionó— brindará consejos acerca de cómo mantener hábitos saludables para siempre y compartirá técnicas de gestión del estrés.