La leche suele asociarse casi exclusivamente con el calcio y la salud de los huesos. Sin embargo, además de este mineral, aporta vitaminas y otros nutrientes que participan en funciones clave del organismo, como la formación de glóbulos rojos, el funcionamiento muscular y la respuesta del sistema inmunológico.
Según la Guía de Consumo publicada por la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) de México, esta bebida contiene una combinación de proteínas, vitaminas y minerales que la convierten en un alimento de alto valor nutricional para distintas etapas de la vida.
¿Qué tipos de leche existen? La Profeco explica que la leche puede clasificarse según el tratamiento térmico que recibe y su contenido de grasa.
En primer lugar, la leche pasteurizada se somete a un tratamiento térmico que elimina microorganismos sin alterar significativamente sus propiedades. Debe mantenerse refrigerada y, por lo general, tiene una vida útil más corta. Habitualmente se comercializa en botellas transparentes o bolsas plásticas.
En segundo lugar, la leche ultrapasteurizada recibe un tratamiento a temperaturas más elevadas, lo que permite conservarla durante más tiempo sin necesidad de refrigeración mientras permanece cerrada. Suele venderse en envases opacos, que ayudan a proteger vitaminas sensibles a la luz, como la A y la B2. Dentro de esta categoría pueden encontrarse distintas variedades:
- Leche entera: contiene entre 3,5 % y 4 % de grasa, lo que le aporta una textura más cremosa.
- Leche descremada: posee menos de 0,5 % de grasa, aunque conserva la mayor parte de sus proteínas, vitaminas y minerales.
- Leche deslactosada: tiene un contenido reducido o libre de lactosa y está destinada a personas con intolerancia a este azúcar natural.
Además del calcio, un vaso de leche proporciona diversos nutrientes esenciales para el organismo. Las vitaminas del complejo B intervienen en la producción de glóbulos rojos y ayudan al organismo a transformar los alimentos en energía. El magnesio, por su parte, contribuye al correcto funcionamiento de los músculos, el sistema nervioso y el corazón. Además, participa en la formación del tejido muscular.
A su vez, la vitamina A favorece la salud visual y contribuye al mantenimiento de la piel y de tejidos como los pulmones y el intestino, y la vitamina C participa en procesos de reparación del organismo y ayuda a reducir el estrés oxidativo. La vitamina D facilita la absorción del calcio y favorece el mantenimiento de los huesos, y la vitamina E actúa como antioxidante y ayuda a proteger las células frente al daño provocado por los radicales libres.
Aunque suele destacarse por su aporte de calcio, la leche también proporciona proteínas de alta calidad, vitaminas y minerales que intervienen en múltiples funciones del organismo. La elección entre leche entera, descremada o deslactosada dependerá de las necesidades nutricionales y de las recomendaciones del profesional de la salud en cada caso.
Con base en El Universal/GDA