A pocos días de la llegada de Halloween, la gastronomía temática se posiciona como una alternativa ideal para desplegar la creatividad en el hogar. La propuesta busca transformar ingredientes cotidianos en preparaciones divertidas y escalofriantes, aptas para compartir con los más chicos sin requerir técnicas complejas.
Entre las opciones destacadas para esta fecha sobresalen dos elaboraciones fáciles: un licuado con estética terrorífica a base de frutos rojos y unos pequeños bocaditos integrales moldeados con forma de ojos de monstruo.
La receta de un licuado escalofriante
Para la elaboración del trago con apariencia sanguinolenta se utiliza una taza de bebida vegetal rica en proteínas, una taza de frutos rojos congelados —como frutillas, frambuesas y moras—, medio banana, una cucharadita de miel, media de extracto de vainilla y hielo a gusto. Como elemento decorativo clave, se reservan frambuesas adicionales para moler.
La preparación comienza procesando en la licuadora la bebida vegetal junto con las frutas congeladas, la banana, la miel, la vainilla y el hielo. El objetivo es procesar todo hasta alcanzar una consistencia suave, homogénea y cremosa.
Para lograr el efecto visual característico, el preparado se sirve en un vaso transparente. Previamente o al momento de servir, se pisan las frambuesas reservadas hasta formar una salsa espesa que se deja chorrear por los bordes internos del recipiente, simulando gotas de sangre, antes de añadir la fruta para decorar.
Pasos para elaborar los bocaditos monstruosos
Por su parte, la elaboración de los pequeños bocados en forma de ojo requiere media taza de bebida de avena sin azúcar, una taza de avena molida, dos cucharadas de cacao en polvo, dos cucharadas de manteca de maní o de almendras y dos cucharadas de miel. Para los detalles decorativos se emplean chispas de chocolate blanco.
El procedimiento inicia en un recipiente donde se integran los secos: la avena molida y el cacao. A continuación se incorporan los ingredientes líquidos y la pasta de frutos secos hasta conformar una masa maleable, a la que se le puede añadir más avena si la mezcla resulta demasiado húmeda.
Una vez lograda la textura adecuada, se arman pequeñas esferas que se aplanan levemente. En el centro de cada pieza se coloca una chispa de chocolate blanco para simular el globo ocular, a la cual se le puede agregar un punto de chocolate amargo para definir la pupila, finalizando con un golpe de frío en la heladera de 15 a 20 minutos para darles firmeza.
En base a El Universal/GDA