Calabaza en repostería: cómo lograr un puré cremoso y aprovechar su dulzor natural

La chef María José Le Mollé comparte algunas claves para trabajar con calabaza en tartas y bizcochos. El control de la humedad, la cocción lenta y el drenaje de la pulpa son fundamentales para obtener una buena textura.

Calabaza. Foto: Pixabay
Calabaza. Foto: Pixabay

La calabaza puede ser mucho más que un ingrediente para preparaciones saladas o dulces tradicionales. Su pulpa, de color anaranjado y dulzor natural, también permite elaborar tartas, bizcochos y otras recetas de repostería.

Para conseguir buenos resultados, sin embargo, es importante prestar atención a la preparación del puré, especialmente al exceso de humedad.

María José Le Mollé, chef y fundadora de Moira’s Bakehouse, señala que uno de los errores más frecuentes al trabajar con este fruto es acelerar el proceso. Licuar la pulpa cocida puede romper sus fibras y liberar demasiada agua, lo que afecta la consistencia de las mezclas y puede perjudicar la estructura de una tarta o un bizcocho.

El secreto está en la preparación

Para obtener un puré de textura sedosa y sabor concentrado, Le Mollé recomienda cocinar la calabaza en trozos grandes y a fuego lento, de manera que sus azúcares naturales se concentren.

Una vez cocida, la pulpa se extrae a mano y se coloca sobre una tela fina dispuesta en un colador. El siguiente paso requiere paciencia: dejarla escurrir durante 24 horas, sin presionarla, para que el exceso de humedad se elimine por gravedad.

El resultado es un puré más espeso, adecuado para incorporar a distintas preparaciones de repostería. Este método artesanal, inspirado en una receta familiar y perfeccionado por la chef a lo largo de 12 años de trabajo, pone el foco en la importancia de respetar los tiempos del ingrediente.

Zapallo kabutiá.
Zapallo kabutiá.
Foto: Rawpixel.

Tres claves para trabajar con calabaza

1. Elegir bien el fruto. Conviene buscar calabazas de cáscara firme, pesadas para su tamaño y de un tono anaranjado intenso.

2. Controlar la temperatura. Antes de incorporar el puré a una masa para tortas o galletas, hay que dejarlo enfriar a temperatura ambiente. Si todavía está caliente, puede alterar las grasas de la manteca y modificar el resultado de la preparación.

3. Equilibrar el dulzor. Unas gotas de jugo de limón o una pizca de sal pueden realzar los matices dulces naturales de la calabaza, sin necesidad de agregar azúcar en exceso.

La paciencia también es parte de la técnica. En repostería, controlar la humedad y respetar los tiempos de preparación permite aprovechar mejor las características de cada ingrediente y conseguir texturas más equilibradas.

En base a El Universal/GDA

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