El pop suele asociarse con una película, una tarde de picoteo o un antojo entre comidas. Pero detrás de esos granos que explotan con el calor hay algo más que un alimento para entretenerse: cuando se preparan de manera sencilla, pueden aportar fibra y algunos compuestos antioxidantes.
La diferencia está en cómo se cocinan. No es lo mismo comer maíz palomero preparado con aire o con una pequeña cantidad de aceite que una versión cargada de manteca, sal, azúcar o saborizantes. El pop preparado con aire es relativamente bajo en calorías y grasas y aporta fibra. Puede contribuir a generar sensación de saciedad y favorecer el funcionamiento del aparato digestivo.
Por supuesto, comer palomitas no reemplaza otras fuentes importantes de fibra, como frutas, verduras, legumbres y cereales integrales. Pero pueden formar parte de una alimentación variada.
Este alimento conserva parte de los compuestos presentes en el grano de maíz. Entre ellos se encuentra el ácido ferúlico, un compuesto fenólico con actividad antioxidante. Pero hay un detalle interesante: el calor modifica estos compuestos. Esto muestra que no existe una regla sencilla según la cual cocinar las palomitas haga que todos sus componentes beneficiosos aumenten o disminuyan.
El grano de maíz no es necesariamente el problema cuando las palomitas dejan de ser un snack saludable. Muchas veces, el cambio está en los ingredientes que se incorporan durante o después de la cocción. Una gran cantidad de aceite, manteca, sal, azúcar, caramelo o saborizantes puede convertir un alimento relativamente sencillo en una preparación mucho más calórica y con mayor contenido de grasas, sodio o azúcares.
Para una versión cotidiana, una alternativa es utilizar maíz palomero en grano, cocinarlo con poca cantidad de aceite y controlar la cantidad de sal. También es posible prepararlo sin aceite, utilizando una olla adecuada y controlando el calor para evitar que los granos se quemen.
Para hacer una versión simple se necesita apenas media taza de maíz palomero y una pizca de sal. Colocá los granos en una olla amplia, tapala y cociná a fuego medio. Conviene mover la olla con cuidado cada cierto tiempo para evitar que los granos permanezcan demasiado tiempo en contacto con el fondo.
Cuando comiencen a explotar, mantené la olla tapada y continuá moviéndola suavemente. A medida que los estallidos se vuelvan más espaciados, bajá el fuego. Cuando prácticamente todos los granos hayan reventado, apagá la hornalla y esperá unos segundos antes de retirar la tapa.
Las palomitas no necesitan convertirse en un alimento milagroso para tener un lugar en la alimentación. Su principal ventaja está en que, con una preparación simple, permiten aprovechar un grano entero y obtener fibra sin sumar necesariamente grandes cantidades de grasa, azúcar o sodio.
Con base en El Universal/GDA