Pasar tiempo en redes sociales es parte de la rutina diaria de millones de personas. Sin embargo, dos estudios recientes sugieren que cuando ese uso se vuelve intensivo, puede estar asociado a una mayor sensación de soledad, tanto en adultos como en jóvenes universitarios. Aunque los datos no permiten hablar de causa y efecto directo, el patrón que aparece en ambos trabajos resulta, cuanto menos, llamativo.
Una de las investigaciones fue realizada por la Universidad Estatal de Oregón y publicada en octubre de 2025. El estudio analizó a 1.512 adultos estadounidenses de entre 30 y 70 años, utilizando escalas psicológicas validadas para medir la percepción de aislamiento social.
Los resultados mostraron que quienes ingresan a redes sociales más de 22 veces al día tienen más del doble de probabilidades de sentirse solos que quienes las usan con menor frecuencia. En promedio, los participantes pasaban unas 21 horas semanales en estas plataformas y accedían a ellas alrededor de 11 veces por día. Tanto la cantidad de ingresos como el tiempo total de uso se asociaron con mayores niveles de soledad, incluso al considerar variables como edad, ingresos o nivel educativo.
Los autores del estudio, Jessica Gorman y Brian Primack, advirtieron que el diseño transversal no permite afirmar que las redes sociales causen soledad. Aun así, la asociación persistente, señalaron, “sugiere una relación preocupante” que merece atención.
Un segundo trabajo, publicado en el Journal of American College Health, se centró en casi 65.000 estudiantes universitarios de entre 18 y 24 años. Allí se observó que quienes dedicaban 30 horas o más por semana a las redes sociales tenían un 38 % más de probabilidades de sentirse solos que aquellos que las usaban menos de 16 horas.
El aumento del riesgo fue progresivo: a más tiempo en redes, mayor sensación de aislamiento. Más de la mitad de los estudiantes encuestados dijo sentirse solo, un dato que refuerza la magnitud del fenómeno. Las autoras del estudio, entre ellas Madelyn Hill y Ashley Merianos, señalaron que el uso excesivo de redes puede llegar a “reemplazar interacciones personales significativas”, que suelen funcionar como un factor protector frente a la soledad.
Un dato interesante es que los estudiantes que cursaban en modalidad híbrida o vivían en campus universitarios reportaron menores niveles de aislamiento, posiblemente por contar con más instancias de contacto cara a cara.
Si bien ninguno de los estudios demuestra que las redes sociales sean la causa directa de la soledad, ambos coinciden en un mismo patrón: cuanto mayor es el uso, mayor es la probabilidad de sentirse aislado. Esta tendencia va en línea con advertencias de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud, que considera la soledad un problema de salud pública con impacto en la salud mental y física, incluyendo ansiedad y depresión.
Los investigadores recomiendan estrategias simples pero concretas: poner límites al tiempo frente a la pantalla, fomentar encuentros presenciales y promover hábitos digitales más saludables, especialmente en ámbitos educativos y comunitarios. Las redes pueden conectar, informar y entretener, pero difícilmente reemplacen el valor de una conversación cara a cara, un encuentro compartido o un vínculo sostenido en el tiempo.
Con base en El Tiempo/GDA