La adolescencia suele ser una etapa desafiante para muchas familias. Cambios de humor, discusiones, mayor necesidad de independencia y cierta distancia emocional forman parte de un proceso que, según el neurocientífico David Bueno, tiene una fuerte explicación biológica.
Durante una entrevista en el pódcast El Consultori, el especialista en genética del desarrollo y neuroeducación explicó que el cerebro adolescente atraviesa profundas transformaciones que afectan la manera en que los jóvenes sienten, reaccionan y se relacionan con quienes los rodean.
Bueno, doctor en biología y divulgador científico de la Universidad de Barcelona, señaló que existen tres regiones cerebrales que experimentan cambios especialmente importantes durante esta etapa.
Una de ellas es la amígdala, vinculada a las emociones. Según explicó, durante la adolescencia esta zona se vuelve “hiperreactiva”, lo que provoca respuestas emocionales más rápidas e intensas. El especialista aclaró que este comportamiento es biológicamente normal siempre que no supere ciertos límites de seguridad.
Otra de las áreas que atraviesa modificaciones es la corteza prefrontal, encargada de funciones como la planificación, la toma de decisiones, la reflexión y la regulación emocional. Bueno explicó que esta región todavía está madurando, lo que genera una pérdida temporal de eficiencia mientras el cerebro deja atrás comportamientos infantiles y desarrolla habilidades propias de la adultez.
La tercera región mencionada fue el estriado, asociado a las sensaciones de recompensa, placer y bienestar. Durante la adolescencia, explicó el experto, los jóvenes comienzan a interesarse por experiencias nuevas vinculadas al mundo adulto que activan intensamente este sistema cerebral.
Estas transformaciones también impactan en el vínculo con los padres. Durante la entrevista, Bueno señaló que distintos estudios observaron cambios en la manera en que el cerebro adolescente responde a la voz materna. Antes de la adolescencia, esa voz activa zonas relacionadas con el bienestar; sin embargo, en esta etapa puede activar la amígdala “en modo amenaza”, algo que ayuda a explicar el distanciamiento que muchos padres perciben de forma repentina.
El neurocientífico también habló sobre el impacto del uso de dispositivos móviles dentro del hogar. Según explicó, la conducta de los adultos frente al celular influye directamente en los adolescentes. “Tienen más influencia sobre su cerebro las horas que los adultos estamos con el móvil ante su presencia, en vez de estar charlando con ellos”, afirmó.
Además, remarcó la importancia de la escucha activa y de generar espacios de atención genuina dentro de la dinámica familiar.
En base a El Tiempo/GDA
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