Hay personas que dicen “perdón” casi por reflejo. Lo hacen antes de formular una pregunta, pedir un favor, expresar una opinión o simplemente ocupar el tiempo de otra persona. A primera vista, puede parecer una señal de buena educación. Pero cuando la disculpa aparece incluso en situaciones que no implican ninguna falta, puede revelar algo más: una forma aprendida de relacionarse con el conflicto, la crítica o la necesidad de aprobación.
Pedir disculpas cumple una función saludable cuando existe un error, un daño o una responsabilidad que asumir. El problema aparece cuando la persona siente que debe disculparse por conductas completamente normales, como pedir ayuda, plantear una necesidad o manifestar un punto de vista.
Desde la psicología, este comportamiento puede entenderse como una respuesta aprendida. En determinadas circunstancias, disculparse puede haber servido para evitar una discusión, reducir una crítica o disminuir el riesgo de rechazo. Si esa estrategia resulta útil una y otra vez, puede terminar incorporándose como una reacción automática.
Las experiencias tempranas también pueden influir. Haber estado expuesto a críticas frecuentes, cuestionamientos o exigencias para justificar las propias decisiones puede favorecer determinadas maneras de responder ante situaciones que generan tensión. Pero esto no significa que exista una única explicación: pedir perdón constantemente no permite, por sí solo, deducir cómo fue la crianza de una persona.
Una revisión sobre regulación emocional publicada en el Australian Journal of Psychology señaló que algunas estrategias aprendidas durante la infancia para afrontar situaciones de estrés pueden mantenerse en etapas posteriores, especialmente frente al conflicto. Por eso, decir “perdón por preguntar” o “perdón por molestar” no necesariamente tiene el mismo significado en todos los casos. Para comprender qué hay detrás, importa observar con qué frecuencia aparece, en qué situaciones y qué emociones experimenta la persona cuando decide no disculparse.
La autoestima y la necesidad de aprobación pueden ser otros elementos relacionados con este patrón. Olga Merino, psicóloga del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, explicó a CuídatePlus que el “perdón” puede ir desde una simple muletilla hasta convertirse en un patrón de conducta vinculado con determinados aspectos de la personalidad.
En algunos casos, señaló, puede existir una autoestima baja. El lenguaje refleja la manera en que una persona se percibe y, cuando esa percepción es negativa, determinadas acciones pueden ser interpretadas como inadecuadas aunque objetivamente no constituyan una falta. Así, una persona puede sentir que está molestando simplemente por hacer una pregunta, que está exigiendo demasiado por pedir ayuda o que debe justificar una decisión que, en realidad, tiene derecho a tomar.
Algunas señales que pueden acompañar este comportamiento son:
- Necesidad de justificar constantemente las propias decisiones;
- Temor a incomodar a los demás;
- Dificultad para establecer límites;
- Sentimientos de culpa o ansiedad cuando no se ofrece una disculpa.
Ninguna de estas señales significa por sí misma que exista un problema psicológico. El hábito de disculparse puede tener distintas causas y debe comprenderse a partir de la historia y las circunstancias de cada persona.
Hay una diferencia importante entre disculparse por respeto y hacerlo desde la culpa. En el primer caso, la persona reconoce al otro y asume una responsabilidad cuando corresponde. En el segundo, puede terminar sintiendo que debe pedir perdón por necesidades, opiniones o comportamientos que no constituyen una falta.
Preguntar, pedir ayuda, expresar una opinión o sostener una diferencia de manera respetuosa no requiere necesariamente una disculpa. La cuestión, entonces, no es dejar de decir “perdón”, sino prestar atención a qué lo impulsa. Si la palabra aparece porque hubo un daño, reconocerlo puede ser una forma saludable de reparar. Si aparece porque existe miedo a ser rechazado, criticado o considerado una molestia, puede ser útil detenerse y observar ese mecanismo.
Con base en El Tiempo/GDA