En un contexto marcado por la inmediatez, la sobreinformación y un ritmo cotidiano cada vez más acelerado, detenerse unos minutos para escribir puede convertirse en un gesto profundamente transformador. Bajo esa premisa, la psicóloga Sabina Alcarraz lanzó un cuaderno de desarrollo personal que funciona como complemento conceptual y práctico de su libro Decido quererme, pensado para acompañar a las personas en el proceso de fortalecer su autoestima y su amor propio.
La propuesta invita a dedicar un momento personal para reflexionar sobre el día, la semana o el propio estado emocional, y también ofrece un espacio donde realizar algunos de los ejercicios planteados en el libro. “El cuaderno acompaña el proceso de fortalecimiento del amor propio. Implica tomarte un momento para vos, reflexionar sobre cómo te estás sintiendo y registrar lo que te pasa”, explica la psicóloga.
Una herramienta nacida en la práctica clínica
La idea del cuaderno no surgió de una estrategia editorial sino de la práctica cotidiana en el consultorio. Desde hace años, Alcarraz utiliza el registro escrito como recurso en psicoterapia. Durante las sesiones, muchos pacientes toman nota de conceptos, reflexiones o insights que surgen en el intercambio terapéutico. Luego, fuera de la consulta, ese mismo cuaderno se transforma en un espacio para registrar emociones, reflexionar o desarrollar tareas.
También forma parte de lo que en psicología se conoce como biblioterapia: complementar el proceso terapéutico con materiales que ayuden a profundizar el trabajo personal. “Muchas veces les sugiero escuchar un episodio del podcast, leer una columna o un artículo y tomar nota. Apropiarse de ese material también forma parte del proceso”, señala.
El poder de escribir a mano
El cuaderno se basa en la técnica del journaling, una práctica de escritura personal que consiste en registrar pensamientos, emociones o experiencias de forma regular. Aunque hoy es tendencia en el ámbito del bienestar, se trata de una herramienta utilizada desde hace siglos para procesar experiencias y canalizar emociones.
A esto se suma la inspiración en el método Bullet Journal, un sistema más reciente que propone organizar y planificar a partir de viñetas o bullet points en un cuaderno en blanco. Popularizado en 2013 por el diseñador digital Ryder Carroll —aunque sus primeras versiones se remontan a fines de los años 90—, este enfoque busca ordenar ideas, tareas y objetivos de forma simple y flexible.
En ese sentido, el cuaderno de Alcarraz puede leerse como una versión más guiada y sofisticada de ese formato original: mantiene la libertad del registro personal, pero incorpora consignas, recursos y una estructura que orienta el proceso de escritura y reflexión.
“Escribir nos permite poner en palabras lo que sentimos y ordenar nuestros pensamientos”, afirma Alcarraz.
Desde la psicología, distintos estudios muestran que la escritura reflexiva puede contribuir a reducir el estrés, disminuir la ansiedad, mejorar la capacidad de concentración y favorecer la claridad mental. Además, permite revisar procesos personales con el paso del tiempo.
Por eso la psicóloga sugiere incluir siempre la fecha en cada registro. “Después de unos meses es interesante volver atrás y ver en qué estabas trabajando o qué preocupaciones tenías en ese momento”, explica.
Una guía para reflexionar
A diferencia de un cuaderno tradicional, esta propuesta no está completamente en blanco. Incluye consignas, reflexiones y disparadores que ayudan a orientar la escritura, además de recursos utilizados por la psicóloga en consulta. También incorpora códigos QR que conducen a canciones, fragmentos de películas o contenidos pensados para acompañar el proceso de reflexión.
El objetivo es ofrecer una estructura flexible que permita a cada persona encontrar su propio ritmo de uso. El cuaderno no funciona como agenda ni calendario, sino como una herramienta atemporal que puede utilizarse a diario, de manera semanal o en momentos puntuales.
También contempla distintos estilos de escritura: incluye páginas lisas y otras con renglones, permitiendo escribir, dibujar, organizar ideas o realizar esquemas.
Un proyecto independiente
El cuaderno fue desarrollado y publicado de manera independiente por la propia psicóloga, ya que este tipo de productos no suele formar parte de los catálogos editoriales tradicionales. El proyecto se gestó durante varios meses y busca ofrecer una herramienta concreta para el desarrollo personal.
Está disponible en dos versiones: una edición estándar y una edición limitada con contenido ampliado. Ambas comenzaron a venderse a partir del 20 de marzo a través de la página web de la autora, mientras que la edición especial tuvo un lanzamiento anticipado durante un evento realizado el 19 de marzo en el Hilton Garden Inn.
Pensado para hombres y mujeres mayores de 18 años, el cuaderno busca convertirse en un objeto cotidiano que acompañe el día a día: en la mochila, la cartera o el escritorio. Su estética también refleja la identidad visual de la autora, con el color verde como símbolo de salud mental y crecimiento personal.
Más allá de su formato, la intención es simple pero potente: abrir un espacio para detenerse en medio de la rutina y conectar con uno mismo. “Es una forma de acompañar a mi comunidad con otra herramienta, brindando recursos que ayuden al autoconocimiento y al desarrollo personal”, concluye Alcarraz.
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