A propósito de la reciente conmemoración del Día Mundial de la Suegra, celebrada el pasado 26 de octubre, diversos especialistas en salud mental han puesto el foco en la necesidad de establecer fronteras claras en el vínculo con las familias de origen. El objetivo principal es evitar que opiniones externas terminen condicionando la intimidad, la economía o la convivencia cotidiana del núcleo familiar.
Entre las voces consultadas destaca la del reconocido psicólogo Miguel de Zubiría, creador de la Psicología del Autoconocimiento y de la Pedagogía Conceptual. El experto hizo hincapié en la urgencia de blindar la autonomía de la pareja frente a cualquier injerencia que pueda desestabilizar la armonía del hogar.
El delicado límite entre el consejo y la imposición
Uno de los puntos clave analizados por el especialista radica en saber distinguir con claridad cuándo un familiar emite una simple sugerencia desde el afecto y cuándo se cruza la raya hacia una imposición. Según se advierte, los comentarios que pretenden dictar cómo deben manejarse los asuntos internos de la pareja suelen generar fricciones innecesarias y desgastar el vínculo afectivo.
Para los profesionales de la salud mental, el autoconocimiento y la asertividad resultan herramientas fundamentales para lidiar con estas situaciones. Poner límites saludables no significa romper los lazos familiares, sino marcar un espacio de respeto donde las decisiones del nuevo hogar correspondan exclusivamente a sus integrantes.
Proteger la intimidad y la economía familiar
Las intervenciones externas suelen volverse particularmente complejas cuando se meten en terrenos tan delicados como la economía doméstica o la dinámica de convivencia bajo un mismo techo. De acuerdo con lo señalado por los expertos en la materia, permitir que opiniones ajenas definan cuestiones tan privadas debilita la confianza mutua y la capacidad de resolución de conflictos dentro de la relación.
Por este motivo, se enfatiza que la pareja debe actuar siempre en bloque y de manera consensuada a la hora de establecer acuerdos. La claridad en la comunicación hacia el entorno familiar evita malentendidos y previene que pequeñas opiniones cotidianas terminen transformándose en fuentes crónicas de tensión y malestar.
En base a El Tiempo/GDA