La música como refugio emocional: por qué millones se sintieron “vistos” con el show de Bad Bunny

El show de Bad Bunny en el Super Bowl fue mucho más que música. Representación, identidad y emoción colectiva explican por qué millones se sintieron “vistos” y conectados a través de un escenario global.

Apple Music Super Bowl LX Halftime Show
Bad Bunny en el Super Bowl.
Foto: Thearon W. Henderson / AFP

Redacción El País
Cuando Bad Bunny subió al escenario del Super Bowl, su performance no solo fue un hito musical: también se convirtió en un fenómeno emocional colectivo.

Para millones de personas en todo el mundo, se transformó en una experiencia emocional marcada por la identificación, la pertenencia y la sensación de ser representados en un escenario global.

Esta reacción colectiva no es casual. La música cumple un rol clave en la regulación emocional y en la construcción de identidad, especialmente cuando se vive de forma compartida.

Boda durante la actuación del cantante puertorriqueño Bad Bunny en el Super Bowl LX Patriots vs Seahawks en Santa Clara, California el 8 de febrero de 2026.
Boda durante la actuación del cantante puertorriqueño Bad Bunny en el Super Bowl LX Patriots vs Seahawks en Santa Clara, California el 8 de febrero de 2026.
Foto: JOSH EDELSON/AFP

Según un informe publicado en 2019 por la Organización Mundial de la Salud, por ejemplo, que analizó más de 900 estudios sobre artes y salud, la participación musical —incluida la escucha— se asocia con reducción del estrés, mejoras en el estado de ánimo y una mayor sensación de conexión social (OMS, 2019).

Cuando una figura artística logra representar experiencias, lenguajes o identidades que históricamente ocuparon un lugar secundario en el espacio público, el impacto emocional puede profundizarse. Ver reflejadas partes de la propia historia o cultura en un evento masivo funciona como una forma de validación simbólica, capaz de disminuir la sensación de aislamiento y reforzar la autoestima, especialmente entre jóvenes.

La psicología social también aporta claves para entender este fenómeno. Estudios sobre identidad social señalan que sentirse parte de un grupo reconocido fortalece el bienestar psicológico y el sentido de pertenencia. Investigaciones lideradas por el psicólogo Alex Haslam, publicadas en 2018, muestran que compartir experiencias emocionales colectivas —como conciertos o eventos culturales— contribuye a una mejor salud mental y a una mayor percepción de apoyo social.

Show de Bad Bunny, cantante puertorriqueño, durante el Super Bowl.
Show de Bad Bunny, cantante puertorriqueño, durante el Super Bowl.
Foto: PATRICK T. FALLON/AFP

En este sentido, el impacto del show trascendió lo musical. El idioma, los gestos, los ritmos y los símbolos culturales actuaron como un lenguaje emocional que no necesitó traducción. La conexión se produjo más allá de la comprensión literal de las letras, apelando a emociones compartidas y a una experiencia corporal y sensorial que cruzó fronteras.

La música, entonces, no solo entretiene: también acompaña, contiene y conecta. En un contexto marcado por la sobreexposición digital y la fragmentación social, estos momentos de identificación colectiva funcionan como refugios emocionales. Espacios donde sentirse parte, reconocido y validado, aunque sea por unos minutos, puede tener un impacto real en el bienestar emocional.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar