Muchas veces después de una limpieza energética o ritual de elevación energética en nuestros espacios, seguimos sintiendo el ambiente pesado, como si el trabajo realizado no hubiera funcionado. Lo que sucede en estos casos es que, seguramente, algunos puntos de fuga energética de la vivienda no estén protegidos.
Luego de armonizar nuestros espacios, debemos cuidar que la energía del interior del hogar no se «escape», así como evitar que ingrese otra energía diferente o de baja vibración.
Es importante prestarle atención a ciertos puntos importantes, como los baños y las piletas de la cocina y el lavadero, los placares, las ventanas, las terrazas o los balcones y las puertas de entrada, tanto la que da a la calle (o al pasillo, si vivimos en un apartamento) como la que comunica con el patio o la terraza.
Uno de los primeros aspectos que debemos considerar son los baños y todos los puntos de desagüe de nuestra vivienda, como las piletas de la cocina y el lavadero. Son espacios de merma, por donde la energía de nuestro hogar se diluye. En el baño, la premisa principal es mantener siempre la puerta cerrada y la tapa del inodoro baja. Para disminuir este efecto, es conveniente incorporar en todos estos espacios materiales naturales, colores terrosos y plantas verdes, preferentemente de hojas redondeadas.
Los placares, las despensas y los vestidores también son espacios en los que la energía CHI puede quedar bloqueada. Debemos mantenerlos ordenados, limpios y libres de elementos en desuso. Una buena opción es incorporar algún aroma que ayude a elevar la energía estancada de esos lugares. Los cítricos y la lavanda son especialmente adecuados para este propósito.
Las ventanas son otros puntos de conexión entre la energía de nuestra casa y el exterior. Cuanto más grandes sean, mayor será la pérdida energética.
Para «curarlas», podemos agregar cortinas, colocar plantas junto a ellas o incorporar alfombras y muebles que ayuden a estabilizar la energía en su entorno. Siempre debemos adaptar estos elementos a la orientación de la habitación y a la funcionalidad del espacio. También es importante colocar cristales facetados (caireles) para proteger el hogar de las energías de baja vibración.
Las terrazas y los balcones son espacios que actúan como un tamiz energético entre las vibraciones del exterior y el interior del hogar. Brindan protección, elevan la energía circundante y aportan calidez a nuestra visual, siempre que estén bien cuidados y «curados».
El primer objetivo para estos espacios exteriores, independientemente de sus dimensiones, es que los cinco elementos del Feng Shui estén representados e integrados armoniosamente: madera, fuego, tierra, metal y agua. En estos lugares también resultan muy adecuados los elementos móviles, que actúan como dispersores de las energías de baja vibración.
Por último, aunque no menos importante, debemos prestarle atención a la puerta de entrada. Por ella ingresa gran parte de la energía del exterior, ya que las utilizamos para entrar y salir de nuestra casa, al igual que las personas que nos visitan. Para proteger la puerta, podemos colocar plantas a ambos lados, en la parte exterior. Es aconsejable elegir especies aromáticas, como el romero y la lavanda. Si no es posible incorporar plantas, podemos colocar un móvil que active la energía al ingresar al hogar.
También es habitual encontrar pequeñas estatuas de budas sonrientes en esta zona. Es importante transmutar la energía en este punto, porque así protegemos el trabajo realizado en el interior de nuestros espacios. También debemos procurar ingresar a nuestro hogar con una actitud positiva. Para acompañar este propósito, contamos con un gran aliado: el espejo, que debe ubicarse junto a un recibidor, en posición lateral a la puerta de entrada.
Al mover y activar estos puntos del hogar, podemos contribuir a que los ambientes se sientan en armonía con nuestra propia energía. Esto nos permitirá resetear nuestra vibración al final del día y recuperar la energía vital. ¿Cómo te sentís con tus espacios? ¡Brindemos amor a nuestro hogar para recibir armonía!