El método de Aristóteles para ser feliz y las 5 decisiones cotidianas que mejoran tu salud mental

Más de dos mil años después, algunas de las virtudes analizadas por Aristóteles mantienen puntos de contacto con conceptos actuales como bienestar emocional, autocontrol, propósito, perdón y resiliencia.

Estatua de Aristóteles.
Estatua de Aristóteles.
Foto: Canva.

Aristóteles, el filósofo griego que vivió entre 384 y 322 a. C., es considerado uno de los pensadores más influyentes de la historia occidental. En su obra más importante, Ética a Nicómaco, dedicó buena parte de sus reflexiones a uno de los grandes interrogantes de la filosofía: qué es la felicidad y cómo puede alcanzarse.

Para Aristóteles, la respuesta está vinculada con la eudaimonía, un término griego que suele traducirse como “felicidad” o “vida plena”. De acuerdo con el filósofo, se trata del fin último de la existencia humana, pero no de un estado pasajero de placer o satisfacción. La eudaimonía se alcanza a través de una vida guiada por la virtud y la moralidad.

En este sentido, Aristóteles entendía las virtudes como rasgos de carácter y tendencias a actuar de determinada manera que se desarrollan mediante la práctica y la imitación de buenos “ejemplos morales”. Así, la virtud termina convirtiéndose en un hábito.

Sin embargo, el filósofo advertía que no se trata simplemente de llevar una conducta al extremo. Según su planteo, “cada virtud es el término medio entre un vicio de exceso y deficiencia”. Es decir, la virtud se encontraría en un punto de equilibrio entre dos comportamientos opuestos.

Estatua de Aristóteles, filósofo y científico griego.
Estatua de Aristóteles, filósofo y científico griego.
Foto: Canva.

Dentro de Ética a Nicómaco, Aristóteles identifica distintas cualidades que pueden contribuir a una vida feliz. Algunas de ellas encuentran, además, ciertos puntos de contacto con investigaciones académicas posteriores sobre bienestar, felicidad, autocontrol, perdón y resiliencia.

1. Gentileza

La gentileza está relacionada con la disposición hacia la bondad y con la capacidad de controlar el temperamento. Para Aristóteles, actuar de esta manera favorece la felicidad, mientras que su opuesto, la agresividad, puede perjudicar el bienestar al dificultar el manejo de las propias emociones.

Esta idea encuentra un punto de contacto con investigaciones sobre el impacto de los pensamientos agresivos en el bienestar subjetivo. En el estudio “Atrapados en el tren de los pensamientos reflexivos: el efecto de la fantasía agresiva en el bienestar subjetivo”, los investigadores pidieron a los participantes que pensaran en alguien a quien despreciaban e imaginaran acciones violentas o maliciosas hacia esa persona.

Los resultados mostraron que quienes desarrollaron pensamientos agresivos tendieron a rumiar sobre la fantasía violenta y experimentaron menores niveles de bienestar que aquellos que mantuvieron una actitud más gentil.

2. Grandeza de alma

La llamada grandeza de alma se relaciona, en la concepción aristotélica, con la capacidad de no quedar completamente determinada por la buena o la mala fortuna. Para el filósofo, estas personas orientan su vida hacia cuestiones profundas y significativas, en lugar de concentrarse exclusivamente en aquello que es pasajero.

La diferencia entre buscar placer y significado en la vida también ha sido estudiada desde la Psicología. Una investigación publicada en el Journal of Happiness Studies comparó ambas orientaciones entre adolescentes y encontró una asociación entre la búsqueda de significado y mayores niveles de felicidad. La idea coincide, al menos parcialmente, con la propuesta de Aristóteles: una vida plena no estaría basada únicamente en la búsqueda de experiencias agradables, sino también en encontrar propósito y sentido.

3. Templanza

La templanza hace referencia al autocontrol frente a los deseos y los impulsos. Para Aristóteles, se trata de una virtud relacionada con la capacidad de regular la propia conducta en lugar de dejarse llevar por cada deseo inmediato.

Una investigación publicada en 2017 en el Journal of Personality analizó precisamente la relación entre autocontrol y bienestar emocional en estudiantes universitarios. Los investigadores observaron que, a medida que aumentaba el control de los impulsos durante el transcurso de un día, el efecto positivo inicialmente disminuía. Sin embargo, cuando el autocontrol continuaba aumentando, también disminuían los sentimientos negativos y la sensación de felicidad alcanzaba niveles superiores.

La relación entre autocontrol y bienestar, por lo tanto, no parece ser completamente lineal, pero el estudio aporta evidencia sobre la conexión entre la regulación de los impulsos y el estado emocional.

4. Perdón

Para Aristóteles, el perdón implica consideración por los demás y sensibilidad hacia sus sentimientos. La tolerancia frente a las faltas ajenas ocupa un lugar importante dentro de esta concepción de la vida virtuosa.

La investigación psicológica también ha estudiado los efectos del perdón sobre la salud mental. Una parte importante de la evidencia disponible señala que perdonar y dejar de lado determinadas injurias puede estar asociado con una reducción de síntomas de depresión y ansiedad.

Esto no significa necesariamente olvidar lo ocurrido o justificar una conducta dañina. En el ámbito de la Psicología, el perdón suele analizarse como un proceso relacionado con la manera en que una persona procesa una ofensa y deja de quedar atrapada emocionalmente en ella.

5. Coraje

El coraje es entendido por Aristóteles como la capacidad de actuar frente al miedo en lugar de ceder ante él. Dentro de su concepción, esta virtud también puede contribuir a una vida feliz.

La relación entre coraje, adversidad y resiliencia ha sido abordada por investigaciones posteriores. En un estudio titulado “Contribuciones biológicas al bienestar: las relaciones entre el temperamento, las fortalezas del carácter y la resiliencia”, investigadores analizaron cómo determinadas fortalezas del carácter pueden relacionarse con la capacidad de afrontar situaciones adversas.

Los resultados señalados en el trabajo vinculan el coraje con la resiliencia, entendida como la capacidad de afrontar y adaptarse ante circunstancias difíciles. A su vez, una mayor resiliencia se relacionó con niveles más elevados de bienestar y felicidad.

Una idea pensada para otro contexto histórico

Escultura de Aristóteles
Escultura de Aristóteles
Foto: Canva

Las reflexiones de Aristóteles sobre las virtudes deben interpretarse dentro del contexto en el que fueron formuladas. Su propuesta estaba dirigida a una sociedad concreta y, particularmente, a hombres griegos de clase alta, con acceso a educación y determinadas condiciones sociales y económicas.

Por eso, trasladar literalmente sus planteos a la actualidad puede resultar problemático. Sin embargo, algunas de las preguntas que plantea Ética a Nicómaco siguen formando parte de los debates contemporáneos sobre felicidad, bienestar y vida plena.

La filósofa Martha Nussbaum resume esta vigencia al señalar, en El conocimiento del amor: “Lo que Aristóteles hace, en cada caso, es aislar una esfera de la experiencia humana que figura, en mayor o menor medida, en cualquier vida humana”.

Más de dos mil años después, conceptos como autocontrol, perdón, coraje, propósito y bienestar emocional continúan siendo estudiados desde distintas disciplinas. La propuesta aristotélica, en ese sentido, puede leerse menos como una receta para alcanzar la felicidad y más como una reflexión sobre las conductas y hábitos que pueden contribuir a construir una vida plena.

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