¿Qué es la felicidad? Es una de las preguntas que, según cuenta Daniel López Rosetti, recibe con frecuencia en los hospitales.
Para el médico cardiólogo y especialista en medicina del estrés, antes que intentar definirla es necesario distinguirla de otros estados.
“En lugar de definirla, hay que comenzar por lo que no es la felicidad: no es alegría ni es euforia. La felicidad es un estado de fondo”, sostiene.
López Rosetti es especialista en clínica médica y médico cardiólogo, jefe del Servicio de Medicina del Estrés del Hospital Municipal de San Isidro, profesor en las universidades Favaloro, Maimónides y de Buenos Aires y presidente de la sección de estrés de la Federación Mundial de Salud Mental.
En una conversación sobre felicidad, estrés y la manera en que las personas enfrentan su realidad, el especialista recuerda una escena que vivió más de una vez con pacientes que habían sufrido un infarto agudo de miocardio.
Cuando la persona evoluciona favorablemente, cuenta, suele conversar con ella sobre su vida y preguntarle: “¿Dónde estaba usted en esa agenda?”. La pregunta apunta a poner en perspectiva cuánto espacio ocupa la propia persona dentro de sus responsabilidades y preocupaciones cotidianas.
La felicidad y la realidad
Para López Rosetti, una parte de la respuesta sobre cómo alcanzar la felicidad está en la manera en que cada persona enfrenta la realidad que la rodea.
“En medicina lo catalogamos como ‘bienestar subjetivo percibido’, es decir, qué hago yo con esa realidad que me rodea”, explica.
En ese sentido, plantea la importancia de diferenciar aquello que está bajo el control de una persona de aquello que no puede controlar. Frente a las situaciones externas, sostiene, es necesario adaptarse y concentrarse en aquello que sí está bajo el propio dominio, como las emociones.
El médico utiliza como ejemplo la experiencia de Viktor Frankl en un campo de concentración nazi y señala que, frente a una misma realidad, algunas personas pudieron encontrarse mejor que otras. Para López Rosetti, ese es uno de los desafíos de la vida: “No se es feliz espontáneamente sino que se elige serlo”.
El entorno y las emociones
El especialista también se refiere al efecto que pueden tener las personas que rodean a alguien sobre su bienestar.
Ante la pregunta de si es posible ser feliz rodeado de personas pesimistas, aclara que la negatividad no se contagia como una enfermedad, aunque sí tiene “un grado de propagación”.
Para López Rosetti, “las personas que no están bien, no hacen bien” y cada persona tiene responsabilidad sobre la manera en que maneja su entorno. Por eso, recomienda buscar “el medio ambiente o la atmósfera que te haga sentir lo mejor posible”.
Las emociones también ocupan un lugar central en su mirada sobre las decisiones. El especialista considera que la idea de que “somos nuestras decisiones” tiene especial importancia porque no existen decisiones sin emocionalidad.
Según explica, esta concepción se diferencia de una mirada más antigua, según la cual para decidir era necesario pensar “fríamente” y controlar las emociones.
“Lo cierto es que las decisiones siempre deben ir acompañadas de emociones y sentimientos porque son más estables en nuestro ser que el razonamiento”, afirma. El razonamiento, agrega, cambia con el tiempo y es flexible.
Separar la fantasía de la realidad
Otro de los puntos sobre los que hace énfasis López Rosetti es la relación entre estrés y realidad.
Según señala, muchas personas se estresan por motivos que están alejados de su realidad inmediata: situaciones que no son verdaderas, hechos vinculados con la fantasía o la imaginación, o problemas que pueden ser más pequeños de lo que se cree.
Por eso, propone detenerse frente a aquello que genera estrés y analizar la situación antes de darle una dimensión determinada.
“Hay que sentarse, analizar y separar la fantasía de la realidad a la hora de justipreciar una situación que considera estresante”, concluye.
En base a El Tiempo/GDA