El experimento de realidad virtual que demuestra cómo mover los brazos te hace aprender mejor

Científicos descubren que realizar gestos amplios activa el cerebro para reconocer patrones complejos que con simples botones no se logran.

Realidad virtual
Mujer con lentes de realidad virtual.
Foto: Freepik.

Un gesto tan sencillo como extender los brazos podría influir en la manera en que las personas aprenden a reconocer patrones visuales. Así lo sugiere una investigación que analizó cómo los movimientos corporales intervienen en determinados procesos de aprendizaje y encontró que su efecto puede variar según el tipo de tarea que se realiza.
El estudio fue desarrollado por investigadores de la Universidad Atlántica de Florida (FAU) y la Universidad de Brown, y publicado en la revista científica Science Advances. Sus resultados aportan nuevas pistas sobre la relación entre el movimiento, la percepción y la capacidad de aprender a partir de información visual.

¿Cómo influye el movimiento de los brazos en el aprendizaje?

Para estudiar esta relación, los científicos diseñaron un experimento mediante realidad virtual inmersiva, en el que los participantes debían aprender a clasificar distintos patrones visuales. Para responder, podían presionar botones o realizar movimientos amplios con los brazos. En algunas pruebas, los participantes utilizaban un sable de luz virtual para alcanzar un objetivo. En otras, golpeaban una casilla de respuesta que no estaba conectada directamente con el estímulo visual que debían analizar.

Los investigadores examinaron dos modalidades de aprendizaje y reconocimiento de patrones. La primera se basaba en reglas explícitas: los participantes debían identificar elementos a partir de características previamente definidas.

La segunda exigía reconocer semejanzas entre diferentes estímulos y combinar varias características para tomar una decisión. En este caso, las personas podían identificar correctamente un patrón sin ser capaces de explicar con exactitud qué criterios habían utilizado para llegar a esa conclusión.

Los resultados mostraron que quienes realizaron movimientos amplios con los brazos aprendieron con mayor precisión las categorías basadas en similitudes que quienes respondieron únicamente presionando botones.

El hallazgo sugiere que la actividad motora puede contribuir a determinadas formas de aprendizaje, especialmente cuando es necesario integrar información compleja para reconocer patrones.

Por qué mover los brazos no mejora todos los tipos de aprendizaje

Tai Chi

Uno de los aspectos más llamativos del estudio fue que el efecto positivo del movimiento no apareció en todas las tareas. Luke Rosedahl, autor principal de la investigación y profesor asistente del Departamento de Ingeniería Biomédica de la Universidad Atlántica de Florida, destacó el carácter específico del resultado.

“Lo que más me sorprendió fue lo selectivo que resultó el efecto”, señaló el investigador. Según Rosedahl, los movimientos amplios de los brazos mejoraron el desempeño cuando los participantes debían integrar distintas características para reconocer patrones visuales. Sin embargo, no se observó un beneficio equivalente en las actividades que podían resolverse mediante instrucciones o reglas concretas.

Los investigadores también comprobaron que la mejoría se producía tanto cuando los participantes interactuaban directamente con el objetivo virtual como cuando respondían mediante una casilla independiente. Esto sugiere que el efecto no dependía exclusivamente del contacto con el estímulo visual. Para descartar otras explicaciones, el equipo controló diferentes variables, como el tiempo dedicado a observar las imágenes, la velocidad de respuesta y el nivel de dificultad de las tareas.

Incluso después de introducir estos ajustes, la ventaja asociada con el movimiento se mantuvo específicamente en las actividades que requerían reconocer similitudes y combinar información visual.

Los beneficios del movimiento se mantuvieron al cambiar la forma de responder

Hombre realiza ejercicio dentro de su casa.
Hombre realiza ejercicio dentro de su casa.
Foto: Canva.

Otro resultado relevante fue que los participantes que habían aprendido mediante movimientos amplios conservaron su ventaja cuando posteriormente comenzaron a responder utilizando únicamente botones. Este hallazgo aporta una pista importante: el movimiento podría haber contribuido al proceso de aprendizaje, en lugar de limitarse a facilitar la ejecución de las respuestas durante el experimento.

Para Rosedahl, los resultados invitan a reconsiderar cómo se relacionan los procesos de percepción, la toma de decisiones y los sistemas motores. Aunque tradicionalmente se han estudiado como componentes diferenciados, la investigación sugiere que pueden interactuar de manera significativa en determinadas tareas cognitivas. Los autores plantean que estos conocimientos podrían tener aplicaciones en actividades que requieren analizar información compleja, identificar patrones y tomar decisiones a partir de múltiples características.

Por ejemplo, comprender mejor esta relación podría ayudar a diseñar métodos de entrenamiento para habilidades que exigen integrar distintos estímulos y reconocer relaciones difíciles de identificar mediante reglas explícitas. Sin embargo, estas posibles aplicaciones todavía deben evaluarse. Los investigadores advierten que hacen falta nuevos estudios para determinar si los beneficios observados en un entorno experimental de realidad virtual también aparecen en situaciones cotidianas, educativas o profesionales.

Stella Batalama, decana de la Facultad de Ingeniería e Informática de la Universidad Atlántica de Florida, señaló que comprender cómo influye el movimiento en el aprendizaje podría contribuir al desarrollo de nuevas estrategias para enseñar habilidades complejas y preparar a las personas para tomar decisiones en situaciones exigentes. En definitiva, el estudio no demuestra que mover los brazos mejore cualquier capacidad intelectual. Sus resultados indican, de manera más específica, que el movimiento corporal puede favorecer determinadas formas de aprendizaje visual, en particular aquellas que requieren reconocer semejanzas e integrar múltiples características.

Jóvenes en una pista de baile.
Jóvenes en una pista de baile, imagen ilustrativa.
Foto: Freepik.

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