"Cortisolada": Alita Menéndez convierte la carga mental de las mujeres en una comedia para sentirse menos solas

La actriz y comediante uruguaya presenta un espectáculo que, entre risas y experiencias personales, invita a reflexionar sobre el estrés cotidiano, la maternidad, la perimenopausia y el peso invisible de la carga mental.

Alita Menéndez
Alita Menéndez

Hay una escena que se repite en miles de hogares. Una mujer mantiene una conversación, responde un mensaje o intenta concentrarse en el trabajo, mientras su cabeza hace una lista interminable: sacar la carne del freezer, pedir hora con el pediatra, acordarse del cumpleaños de un sobrino, comprar detergente, pensar qué cocinar o revisar si tu hijo hizo los deberes. El cuerpo está en un lugar. La mente, en muchos más. Durante años esa sensación se vivió casi como algo natural. Hoy tiene un nombre que se escucha cada vez con más frecuencia: carga mental. Y junto con ella empezó a popularizarse otra palabra, hasta hace poco reservada al ámbito médico: cortisol.

El cortisol es una hormona producida por las glándulas suprarrenales que cumple funciones esenciales para el organismo. Participa en la respuesta frente al estrés, ayuda a regular el metabolismo, la presión arterial y el ciclo sueño-vigilia.

Sin embargo, cuando el estrés se vuelve persistente y sus niveles permanecen elevados durante largos períodos, puede afectar la salud física y emocional.

Quizás por eso el término empezó a trascender los consultorios y muchas mujeres comenzaron a usarlo para describir una sensación conocida: vivir con la alarma interna permanentemente encendida.

La actriz y comediante uruguaya Alita Menéndez encontró en esa experiencia el punto de partida para crear Cortisolada, un espectáculo que combina humor, música y situaciones cotidianas para hablar de maternidad, vínculos, perimenopausia y exigencias. Pero la idea nació mucho antes de subir al escenario.

“Todo empezó con un video en redes sociales”, cuenta. Recreaba un intercambio con su hija adolescente, una escena doméstica que terminó desatando una catarata de comentarios.

“Me di cuenta de que no solo me pasaba a mí. Ese video tuvo casi dos millones de visualizaciones y aparecieron un montón de madres contando historias parecidas. Ahí entendí que había algo que nos estaba pasando a muchas”, narra. Cada comentario daba lugar a otro. Era como una mamushka: una situación abría diez más.

Por años no tuvo nombre

Además del trabajo, el tránsito o las corridas de todos los días, Menéndez descubrió que gran parte de su agotamiento nacía dentro de su propia casa. “Soy la adulta que regula. Y regular cuando una tampoco está tan regulada es un montón”, reflexiona.

Tiene una hija adolescente y un hijo de seis años y asegura que esa responsabilidad permanente la llevó a preguntarse por qué tantas mujeres parecen vivir en estado de alerta.

“No le pusimos nombre a la carga mental. No la describimos. Todo eso que pasamos por arriba siguió manifestándose igual”, entiende. Lo explica con una escena cotidiana.”Podemos estar hablando con alguien y, al mismo tiempo, pensar en sacar la carne del freezer, en las vacunas de los hijos, en la compra del supermercado o en qué vamos a cocinar. Tenemos muchos pensamientos funcionando en paralelo”

Mientras tanto, las propias necesidades suelen quedar relegadas. “Dormir, descansar o simplemente parar, pasan a un segundo plano. Y el cuerpo termina haciéndotelo saber”, dice.

La búsqueda coincidió, además, con otra etapa de su vida: la perimenopausia. “Me parece hermoso que hoy se esté hablando de esto. Antes había muchas cosas que ni siquiera entendíamos”. Aclara que no pretende ofrecer respuestas médicas ni recetas: “No tengo la solución, lo único que puedo compartir es cómo lo transito”.

Alita Menéndez
Alita Menéndez

Reír es tomar conciencia

¿Por qué el humor logra conectar tan profundamente con experiencias que, en realidad, muchas veces generan cansancio, culpa o frustración? Para Menéndez, porque permite reconocer la propia humanidad. “El humor identifica mucho. Me permite mostrar mis incoherencias y entender que está bien, porque soy humana”, desarrolla.

Las contradicciones abundan en la maternidad. Recuerda que pasó meses esperando que su hijo empezara a hablar y que, cuando finalmente lo hizo, se sorprendió pensando: “¡Qué cantidad que habla!”. O pedirle a una adolescente que no saque el celular en la calle mientras, al mismo tiempo, necesita que le escriba para saber dónde está. “Son incoherencias que tenemos. Lo importante es ser verdad con una misma”, asegura.

En ese proceso también empezó a revisar otros aspectos de su vida. “Me di cuenta de que maternaba incluso a mi pareja. Ahora estamos viendo cómo construir un vínculo entre dos personas que están a la par”, confiesa.

Alita Menéndez
Alita Menéndez

El alivio

Más allá de que la risa pueda tener efectos positivos sobre el estrés, la actriz cree que el verdadero valor del humor aparece cuando permite dejar de sentirse sola. “Cuando reís de algo que te espeja, también estás iluminando una zona propia. Y aparece una sensación muy fuerte: no me pasa solo a mí”, sentencia.

Eso, asegura, también explica por qué cada vez más hombres se acercan a ver el espectáculo. “Muchos terminan entendiendo un poco mejor qué pasa por la cabeza de una mujer. Cuando una logra ponerle palabras a esa carga mental, el otro también puede comprenderla”, añade.

Después de cada función, hay una idea que espera que el público se lleve consigo: “Qué suerte que somos varias y que podemos hablar de esto”. Porque, para ella, el verdadero cambio empieza cuando aquello que durante años permaneció oculto deja de vivirse en silencio.

En lo personal, reconoce que hoy atraviesa otro aprendizaje: empezar a correrse de un lugar que durante mucho tiempo ocupó casi por completo. “Me estoy identificando más con la mujer que con la madre. El rol de madre ocupó mucho espacio y ahora estoy aprendiendo a dejar lugar para otras partes de mí”, cuenta.

Si tuviera que resumir ese proceso en un consejo, no hablaría de técnicas para bajar el estrés ni de fórmulas mágicas. “Ser auténticas. Empezar a comunicar lo que nos pasa y dejar de adaptarnos tanto. Guardamos demasiadas cosas. Decirlas también ordena la cabeza”, concluye.

Esa búsqueda fue la que dio origen a Cortisolada, un espectáculo en el que la artista transforma en humor muchas de esas situaciones cotidianas con las que tantas mujeres se sienten identificadas. La obra se presenta el 25 de julio, a las 20.45, en Under Movie. Las entradas pueden adquirirse en la boletería de la sala y a través del sitio web del teatro.

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