Irse a vivir juntos antes de casarse suele considerarse una buena manera de poner a prueba una relación y fortalecer el vínculo antes de dar el paso hacia el matrimonio.
Sin embargo, una investigación publicada por el Institute for Family Studies cuestiona esa creencia y señala que la convivencia previa al compromiso no necesariamente contribuye a que una pareja permanezca unida por más tiempo.
El informe, divulgado por los investigadores Scott Stanley y Galena Rhoades, indica que entre el 50 % y el 65 % de los estadounidenses cree que vivir juntos antes de casarse aumenta las posibilidades de éxito de una relación. Esta percepción es especialmente frecuente entre los jóvenes, que suelen considerar la convivencia una instancia de prueba antes del matrimonio.
Sin embargo, los investigadores señalan que distintos estudios han asociado históricamente la convivencia antes del matrimonio con una mayor probabilidad de divorcio.
Qué encontró la investigación sobre la convivencia antes del matrimonio
Para analizar esta relación, Stanley y Rhoades utilizaron una muestra nacional de estadounidenses que se casaron por primera vez entre 2010 y 2019 y examinaron la estabilidad de esas uniones hasta 2022. Entre los aspectos considerados estuvieron si las parejas habían convivido antes de casarse y en qué momento habían comenzado a hacerlo.
Los resultados mostraron que las parejas que empezaron a vivir juntas antes de comprometerse tuvieron una mayor probabilidad de terminar su matrimonio que aquellas que esperaron hasta después del compromiso o del casamiento.
En concreto, el 34 % de los matrimonios terminó entre quienes comenzaron a convivir antes de comprometerse, frente al 23 % de las uniones en las que las parejas empezaron a vivir juntas después de casarse.
El informe también encontró que no convivir antes del matrimonio, o hacerlo recién después de haber asumido el compromiso, se asocia con una menor probabilidad de disolución de la unión.
Los motivos para convivir también importan
Otro de los aspectos que destaca el estudio son las razones por las que las parejas deciden compartir un hogar. Según los investigadores, quienes comenzaron a convivir antes de casarse por motivos económicos o para poner a prueba la relación tendieron a separarse más rápido que quienes lo hicieron con el propósito de pasar más tiempo juntos.
Por eso, Stanley y Rhoades sostienen que la intención de casarse antes de iniciar la convivencia podría ser un factor relevante para la estabilidad posterior del matrimonio. También señalan que esperar hasta después de casarse para compartir un hogar es otra alternativa asociada con un menor riesgo de divorcio.
De todos modos, los autores advierten que existen distintas medidas que las personas pueden tomar para aumentar las probabilidades de construir un matrimonio duradero, independientemente de si conviven o no antes de casarse.
Los resultados no significan que todas las parejas que viven juntas antes del matrimonio vayan a separarse. Las experiencias individuales, las expectativas de vida, las metas, la situación económica y los gustos de cada integrante también intervienen en la construcción y estabilidad de una relación.
En base a El Tiempo/GDA