Cómo es el método bagel para resolver discusiones y acuerdos en pareja, según psicólogo

Por qué deberías pausar una discusión de pareja si sentís palpitaciones o tensión física y el ejercicio de dos círculos que ayuda a destrabar los conflictos que parecen no tener salida.

Pareja, discusión
Mujer llora y su pareja intenta consolarla.
Foto: Freepik.

Muchas personas creen que las parejas felices casi no discuten. Sin embargo, para el psicólogo estadounidense John Gottman, uno de los mayores referentes mundiales en el estudio de las relaciones, el problema no son los conflictos, sino la manera en que se gestionan.

Después de cinco décadas investigando miles de parejas, Gottman sostiene que las diferencias forman parte de cualquier vínculo duradero y, cuando se abordan de forma saludable, pueden incluso fortalecer la relación. El objetivo de una discusión, afirma, no debería ser ganar, sino comprender mejor al otro.

En una entrevista concedida a NPR para el ciclo Life Kit, Gottman explicó que toda discusión tiene un propósito: construir comprensión mutua. Junto con la psicóloga clínica Julie Schwartz Gottman desarrolló herramientas para transformar los desacuerdos en conversaciones más productivas. Parte de ese trabajo quedó plasmado en el libro Fight Right: How Successful Couples Turn Conflict into Connection.

Según ambos especialistas, las relaciones más sólidas no son aquellas donde nunca aparecen diferencias, sino aquellas donde las personas saben atravesarlas sin dañarse.

Pareja discusión enojado
Pareja peleada.
Foto: Freepik.

Uno de los fenómenos más frecuentes durante un conflicto es lo que los autores denominan "inundación emocional". Se trata de un estado en el que el organismo entra en modo de alerta: aumenta el ritmo cardíaco, aparecen tensión muscular, sudoración o dificultad para pensar con claridad. En ese momento resulta muy difícil escuchar, razonar o responder de forma serena.

Por eso, los Gottman recomiendan detener la conversación cuando alguno de los dos detecta estas señales. La pausa puede durar desde unos veinte minutos hasta un día completo, siempre que ambos acuerden cuándo retomarán el diálogo.

Durante ese tiempo aconsejan evitar seguir alimentando mentalmente la discusión o preparar nuevos argumentos. En cambio, proponen realizar actividades que ayuden al cuerpo a recuperar la calma, como caminar, leer, hacer ejercicio o escuchar música.

Cuando una discusión parece no tener salida porque ambas personas consideran que su postura es irrenunciable, los investigadores proponen una estrategia sencilla conocida como el "método bagel". Consiste en dibujar dos círculos concéntricos: en el círculo central cada integrante escribe aquello sobre lo que no está dispuesto a ceder. En el anillo exterior anota los aspectos en los que sí podría negociar.

El objetivo no es convencer al otro, sino descubrir dónde existe espacio para construir una solución compartida. Según Julie Schwartz Gottman, este ejercicio suele revelar que hay muchas más posibilidades de acuerdo de las que cada persona imaginaba inicialmente.

Terapia de pareja.jpg
Pareja se observa comprensivamente.
Foto: Commons.

Otra conclusión de los especialistas es que los primeros segundos de una conversación difícil suelen marcar el desarrollo de todo el intercambio. John Gottman denomina "inicio áspero" a aquellas discusiones que comienzan con críticas, reproches o acusaciones directas. Frases como "siempre hacés lo mismo" o "sos un irresponsable" suelen provocar una reacción defensiva inmediata y reducen las posibilidades de entendimiento.

En lugar de señalar al otro, propone comenzar hablando de la propia experiencia emocional. Para comunicar una necesidad sin escalar el conflicto, Gottman recomienda una estructura muy simple: expresar cómo uno se siente, describir la situación concreta que generó ese malestar, pedir una acción específica que pueda ayudar a resolver el problema.

Así, en vez de decir "nunca te ocupás del dinero", una persona podría explicar que se siente preocupada por la economía familiar y proponer revisar juntos el presupuesto. Según los investigadores, este cambio de enfoque favorece la empatía y aumenta las probabilidades de que la otra persona escuche sin sentirse atacada.

Con base en La Nación/GDA

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

GDA

Te puede interesar