Cada vez más niños con ansiedad e hipervigilancia: las causas detrás de una preocupación creciente

El aumento de estos cuadros no se explica por un único factor. La vida familiar, el estrés cotidiano y la calidad de los vínculos entre los adultos tienen un papel decisivo en el desarrollo emocional.

Niño
Niño aburrido con la boca abierta.
Foto: Freepik.

El aumento de niños con ansiedad e hipervigilancia responde directamente a los cambios en los modelos de crianza y en el entorno familiar y social, que hoy presenta mayor incertidumbre, distintas opiniones sobre cómo educar y un aumento de las separaciones con conflictos entre los progenitores.

Durante muchos años el modelo fue claro: uno proveía y el otro cuidaba. Hoy, en la mayoría de los casos, ambos padres proveen, cuidan, trabajan, se cansan, se estresan y buscan desarrollarse como personas y profesionales. Esto implica un cambio en el sistema familiar y en los vínculos humanos, con consecuencias en los niños.

Todo cambio exige acomodarse, hacer movimientos personales e interpersonales para alcanzar el bienestar. La única salida posible es formar un buen equipo de padres, no una pareja perfecta.

Según la teoría del apego, la seguridad se construye en relaciones donde hay coherencia, posibilidad de reparación y regulación mutua. Cuando los progenitores aprenden a escucharse, a pedir perdón y a revisar sus reacciones automáticas, modelan la seguridad emocional de sus hijos.

En una época de profunda inseguridad, tanto para los adultos como para los niños, fomentar la seguridad emocional resulta fundamental. Son los adultos quienes pueden transmitirla.

Niños hipervigilantes

La hipervigilancia infantil es una respuesta de defensa frente al estrés o al trauma. El cerebro del niño permanece en estado de alerta porque cree que así podrá detectar el peligro a tiempo y mantenerse a salvo. Ese estado provoca un agotamiento neurobiológico que afecta la calidad del sueño, la concentración y la regulación emocional.

Por eso observamos cada vez más niños con dificultades de atención, con el consiguiente descenso del rendimiento escolar. También aparecen problemas para regular los impulsos: son más impulsivos, agresivos y presentan mayores dificultades para aceptar límites. Esto puede generar conflictos con sus pares y con las figuras de autoridad, a quienes desafían, se oponen o dejan de respetar.

Niña preparando mochila para vuelta a clases
Niña preparando mochila para vuelta a clases
Freepik

Niños ansiosos

La ansiedad infantil puede manifestarse de muchas maneras: preocupación excesiva, irritabilidad, fatiga, dolores físicos o dificultades para dormir.

Vivimos en una sociedad sin descanso. Los padres corren para cumplir con múltiples exigencias y responsabilidades. Esa ansiedad y ese cansancio también se transmiten a los hijos. La ansiedad puede expresarse mediante distintas fobias, fobia social, mutismo selectivo, preocupación excesiva o crisis de pánico.

Todavía persisten creencias que no se ajustan a la realidad. Una de ellas sostiene que, cuando un hijo tiene dificultades, es porque sus padres están divorciados. Otra afirma que, si los padres siguen juntos, los hijos estarán bien. Ninguna de las dos afirmaciones es cierta.

Propongo pensar de otra manera: qué bueno que los padres, sin importar su estado civil, se llevan bien, llegan a acuerdos por el bien de sus hijos, se respetan y comparten las tareas de cuidado y educación.

Niño clasificando, filosofía Montessori.
Niño clasificando, filosofía Montessori.
Foto: Canva

Los niños necesitan ver acuerdos entre sus padres para sentirse protegidos, seguros y tranquilos. La inseguridad emocional está presente en los trastornos de ansiedad. Crecer rodeados de adultos que se pelean, se ignoran o se descalifican provoca sufrimiento. Los hijos observan todo y son quienes más lo padecen.

Nuestra propuesta no es culpabilizar a los padres, sino ayudarlos para que, con tranquilidad, puedan guiar a sus hijos.

Los fármacos y la terapia infantil ayudan, pero los cambios que realizan los padres son de vital importancia para prevenir la ansiedad y disminuir el sufrimiento de sus hijos.

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