En cada visita a los hogares suelo encontrarme con una situación que se repite: muchas personas incorporan objetos con la intención de proteger, activar o beneficiar un espacio, pero al desconocer su verdadero significado y función, terminan utilizándolos de forma inadecuada o sin aprovechar todo su potencial.
Esto sucede especialmente con esos objetos colgantes de colores, elaborados en distintos materiales, que se mueven con la brisa que ingresa al hogar y, en algunos casos, emiten sonidos sutiles que envuelven nuestros ambientes. Aunque puedan parecer similares, no todos cumplen la misma función ni actúan igual.
Hoy quiero compartirles información sobre los atrapasoles, atrapasueños y móviles. Tres elementos beneficiosos para nuestros espacios, pero con propósitos diferentes.
Los tres encuentran su origen en la geometría sagrada, un conjunto de formas, proporciones y patrones presentes en la naturaleza, el arte y la arquitectura, considerado el “lenguaje divino”. Estas configuraciones no son azarosas: ordenan el espacio y armonizan la energía, generando equilibrio y coherencia vibracional.
Función y diferencia
La principal diferencia entre ellos radica en su función energética. Los atrapasueños y los móviles actúan como filtros protectores. Retienen energías densas o vibraciones no beneficiosas y permiten el paso de las energías positivas. Son elementos de protección pasiva, ya que no dependen de la luz solar para cumplir su propósito.
En cambio, los atrapasoles son activadores de luz. Limpian, armonizan y elevan la vibración del espacio a través de la descomposición del rayo solar en múltiples destellos, transmutando la energía y expandiendo frecuencias positivas.
Atrapasueños
Construidos generalmente con hilos o telas entramadas, los atrapasueños deben ubicarse cerca de la cama o en los dormitorios. Su función es proteger a quienes descansan, especialmente durante el sueño, momento en el que cuerpo y energía vital se regeneran.
Actúan reteniendo energías externas que podrían interferir en el descanso, favoreciendo un sueño más reparador y armónico.
Móviles
Estos suelen estar elaborados en madera, cuarzo o metal. Además de sus formas geométricas, muchos de ellos incorporan sonido, lo que contribuye a elevar la vibración del entorno donde se instalan.
Son ideales para proteger zonas vulnerables del hogar como balcones, terrazas, esquinas o galerías, especialmente donde existen puertas de ingreso. El movimiento y el sonido ayudan a dispersar energías estancadas y a mantener el flujo dinámico y equilibrado.
Atrapasoles
Estos cumplen una función activa y luminosa. Actúan durante el día, cuando reciben luz solar directa. Al atravesar el cristal —generalmente con forma de esfera o gota compuesta por múltiples triángulos— el rayo de luz se descompone, generando pequeños arcoíris que expanden energía armónica.
Son símbolos de sabiduría, fuerza y belleza. Su material —cristales naturales combinados con metal— potencia la protección y la armonización. Los lugares ideales para ubicarlos son ventanas que den hacia la vía pública o hacia viviendas vecinas, donde actúan como transmutadores de la energía externa antes de que ingrese al hogar.
Conciencia energética
Diferenciar los objetos protectores de aquellos que elevan y activan la energía permite utilizarlos con mayor conciencia y beneficio. Cada elemento cumple un rol dentro del equilibrio del hogar. Cuando comprendemos su función y los ubicamos correctamente, evitamos interferencias y acompañamos, de manera sutil pero poderosa, nuestro trabajo interior y el de nuestros espacios.
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