El paleoantropólogo Daniel Lieberman, profesor de Biología Evolutiva Humana en la Universidad de Harvard, lleva más de tres décadas investigando cómo evolucionó el cuerpo humano y qué enseñanzas pueden extraerse de ese proceso para comprender mejor la salud.
Autor de más de 150 artículos científicos y varios libros sobre evolución y ejercicio, el especialista suele cuestionar algunas creencias muy extendidas sobre la actividad física y el descanso.
Estos son algunos de los principales mitos que abordó en sus investigaciones y entrevistas.
1. El mejor calzado para correr no siempre es el más amortiguado
En un estudio publicado en 2010, Lieberman sostiene que durante millones de años los seres humanos corrieron descalzos o con un calzado mínimo, mientras que el calzado deportivo moderno comenzó a utilizarse recién en la década de 1970.
Según explica, quienes corren descalzos suelen apoyar primero la parte delantera del pie, lo que reduce las fuerzas de impacto en comparación con quienes aterrizan sobre el talón utilizando calzado con gran amortiguación. A su juicio, el uso prolongado de este tipo de zapatillas podría favorecer algunas lesiones.
2. Respirar solo por la nariz al hacer ejercicio
Durante una entrevista para el pódcast The Diary of a CEO, el investigador cuestionó la recomendación de inhalar y exhalar únicamente por la nariz mientras se corre.
De acuerdo con Lieberman, los seres humanos evolucionaron para respirar también por la boca durante el ejercicio intenso, ya que esto ayuda a regular la temperatura corporal durante el esfuerzo físico.
3. No hay que sentirse culpable por no tener ganas de entrenar
En su libro Exercised: Why Something We Never Evolved to Do is Healthy and Rewarding, Lieberman plantea que la falta de motivación para hacer ejercicio responde a un mecanismo evolutivo destinado a ahorrar energía.
Por eso, considera que las personas no deberían castigarse por no sentir deseos de entrenar. En cambio, propone buscar actividades que resulten necesarias o placenteras desde el punto de vista social, ya que esos fueron los principales motivos por los que nuestros antepasados se mantenían físicamente activos.
Además, sostiene que no es necesario obsesionarse con la cantidad de ejercicio, ya que los primeros seres humanos eran activos y fuertes, pero no extremadamente musculosos, y también pasaban muchas horas sentados.
4. Dormir ocho horas no es una regla universal
Lieberman también pone en duda la idea de que todas las personas deban dormir exactamente ocho horas cada noche.
En una entrevista con Big Think, señaló que investigaciones realizadas en comunidades sin acceso a electricidad muestran que muchas personas duermen entre cinco y siete horas por noche. También cuestiona la idea de que la tecnología sea la única responsable de los problemas de sueño actuales y recuerda que, durante gran parte de la evolución humana, las personas dormían en grupo, al aire libre y expuestas a distintos sonidos del entorno.
5. Correr no necesariamente daña las rodillas
Otra de las creencias que rebate es que correr provoque artrosis de rodilla.
Según explicó en una entrevista con The Harvard Gazette, la mayoría de las lesiones asociadas al running pueden prevenirse aprendiendo una técnica adecuada y fortaleciendo los músculos de las piernas y las caderas. Asegura, además, que la evidencia científica no respalda la idea de que correr sea, por sí mismo, una causa de artrosis de rodilla.
Para Lieberman, comprender cómo evolucionó el cuerpo humano permite revisar muchas recomendaciones actuales sobre salud y entender que no todas las creencias ampliamente difundidas cuentan con respaldo científico.
En base a La Nación, GDA / Victoria Vera Ziccardi