El experto en longevidad Patricio Ochoa, comenta sobre la incidencia del ejercicio en la etapa de la vejez: “Cuanto más hacemos ejercicio, más resilientes nos volvemos ante los problemas de la vida”.
Cuando se trata el tema de longevidad, suelen aparecer los suplementos, las "rutinas mágicas" o dietas de moda, pero pocas veces son ideas consolidadas y con fundamento en la ciencia y la salud. Patricio Ochoa, médico y divulgador referente en salud integral, advirtió sobre el poder y la importancia de los músculos. El músculo no es solo una cuestión estética, sino un auténtico órgano de supervivencia física y emocional.
El médico explica que a partir de los 30 años, el cuerpo pierde lentamente masa muscular de forma natural, pero este proceso se puede enlentecer y hasta frenar: “La clave no está en luchar contra el tiempo, sino en mantener hábitos que sostengan nuestra fuerza”, comenta. Siguiendo esta línea, la pérdida progresiva de músculo no empieza a nivel físico, sino a nivel mental a través de los hábitos.
Lejos de tratarse únicamente de potencia, el músculo influye en el estado de ánimo, regula procesos hormonales y sostiene el metabolismo. Por eso, al dejar de entrenar no solo se pierde fuerza, sino que se lleva también el ánimo, la motivación y la claridad mental.
¿Cómo funcionan los músculos y qué impacto tienen en el cuerpo?
“El músculo tiene memoria. Si lo trabajaste de joven, te ayudará a recuperarte antes. Pero si lo abandonas por completo, el cuerpo responde con fatiga, desánimo y rigidez”, acota Ochoa. A través de esto, el médico plantea un enfoque global: equilibrar el movimiento con un descanso real que permita desconectar, dormir bien, exigiéndole al cuerpo lo justo y necesario.
El énfasis en el descanso es evidente en la premisa de Ochoa: “Hemos normalizado vivir agotados y eso reduce nuestra tolerancia al estrés. Cuando cuidamos el cuerpo, cuidamos también la cabeza”. Con esto, el médico apunta a que el metabolismo no se deteriora "solo" con los años, sino que es la acumulación de malos hábitos (como dormir o comer mal, estar siempre en el apuro) que hace que aparezcan los síntomas de un sistema que funciona "diferente".
En cuanto a la alimentación, otro gran pilar de su filosofía, defiende nuevamente el equilibrio: proteínas suficientes, grasas de calidad, frutas y verduras. Y, sobre los suplementos, solo aprueba aquellos recomendados por profesionales de la salud y que cuentan con evidencia real, como la creatina, la vitamina D o el omega tres (siempre bajo recomendación y seguimiento de un especialista).
En el plano emocional, Ochoa explica que a través del entrenamiento físico se construye fortaleza interna. Hacer ejercicio, descansar y nutrirse bien (esas tres claves básicas) crean una base sólida para el cuerpo durante el pasar del tiempo.
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