Redacción El País
En los últimos años, el running — o sea, correr— se ha convertido en una de las formas de actividad física más populares. Esta disciplina atrae a muchas personas porque no requiere un gimnasio ni equipamiento complejo para entrenar los músculos y mantenerse en forma.
Los especialistas recomiendan correr por sus efectos positivos en la salud, la reducción de la ansiedad y la mejora del bienestar general. Además, es una práctica accesible, gratuita y fácil de incorporar a la rutina diaria. Con la llegada del nuevo año, muchos eligen el running como propósito para moverse más, aunque hacerlo sin preparación puede aumentar el riesgo de lesiones.
El doctor Daniel Cansino, especialista en Traumatología y Cirugía Ortopédica del Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón de Sevilla, advierte que entre los errores más frecuentes de los corredores principiantes se encuentran comenzar con demasiada intensidad, no respetar una progresión acorde al nivel físico, omitir el calentamiento y entrenar varios días seguidos sin descanso.
También subraya la importancia de usar un calzado deportivo adecuado para correr. Muchas personas empiezan con zapatillas comunes, lo que puede provocar problemas a mediano plazo. Un zapato incorrecto, no adaptado a la pisada ni al tipo de terreno, favorece la aparición de molestias y dolores.
¿Qué tener en cuenta para empezar a correr?
Practicar running de forma regular aporta múltiples beneficios, pero también puede generar sobrecargas en rodillas, tobillos y pies si no se realiza correctamente. Entre las afecciones más comunes se encuentran la fascitis plantar, la periostitis y el dolor persistente en las extremidades inferiores.
Datos de la Sociedad Española de Medicina del Deporte (SEMED) indican que cerca de la mitad de los corredores habituales sufren alguna lesión cada año, lo que lleva a muchos a interrumpir o abandonar la actividad. Otro error frecuente es ignorar las molestias y no consultar a un médico a tiempo.
Para prevenir lesiones al correr, los expertos recomiendan iniciar de manera progresiva, realizar ejercicios de movilidad durante el calentamiento, estirar al finalizar —especialmente las piernas—, respetar los períodos de descanso y elegir un calzado apropiado.
Además, ante cualquier incidente, es fundamental acudir a un especialista para evaluar la gravedad del problema y evitar complicaciones mayores.
Más allá de los cuidados, correr sigue siendo una de las prácticas más completas: ayuda a fortalecer huesos y músculos, mejora la salud cardiovascular, reduce el estrés y contribuye a elevar el estado de ánimo, convirtiéndose en una aliada clave para un estilo de vida activo y saludable.