¿Funcionan las plataformas vibratorias para entrenar? Beneficios en músculos, huesos y contraindicaciones

Lo que la ciencia revela sobre las plataformas vibratorias y las promesas de las redes, y por qué no son una solución mágica para la celulitis pese a lo que ves en TikTok.

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Plataforma vibratoria para entrenar.
Foto: Shutterstock.

Las plataformas vibratorias ganan popularidad en redes sociales, donde se las presenta como una solución rápida para mejorar la forma física, reducir grasa o incluso tratar problemas como la celulitis. Sin embargo, detrás del entusiasmo, la evidencia científica muestra un panorama más matizado.

Este tipo de dispositivos no es nuevo. Existe desde el siglo XIX y fue utilizado tanto en rehabilitación como en entrenamiento físico. Su funcionamiento se basa en la vibración del cuerpo, que genera contracciones musculares rápidas —entre 25 y 50 por segundo— y estimula distintos sistemas del organismo.

Algunos estudios respaldan ciertos beneficios. La vibración corporal total puede contribuir a mejorar la fuerza muscular, la flexibilidad y el equilibrio, especialmente en adultos mayores. También se ha observado que podría ayudar a mantener la densidad ósea, lo que la convierte en una herramienta útil en contextos específicos, como la prevención de la osteoporosis o la rehabilitación.

Además, se utiliza como complemento en entrenamientos deportivos, ya que permite activar los músculos en poco tiempo y sin impacto articular. Esto la hace atractiva para personas con limitaciones físicas o en procesos de recuperación.

Deportistas entrenan
Deportistas entrenan en el gimnasio.
Foto: Freepik.

Sin embargo, muchas de las promesas que circulan en redes —como la eliminación de la celulitis, la regulación hormonal o la pérdida significativa de grasa con solo unos minutos al día— no cuentan con respaldo sólido. Instituciones médicas señalan que no está claro que este tipo de entrenamiento pueda reemplazar a actividades tradicionales como caminar, correr o andar en bicicleta.

También existen advertencias sobre su uso. Algunos dispositivos pueden generar vibraciones más intensas de lo recomendable, lo que podría implicar riesgos si no se utilizan correctamente. Por eso, se aconseja consultar con un profesional de la salud antes de incorporarlas, especialmente en personas con condiciones médicas preexistentes.

Las plataformas vibratorias pueden ser una herramienta útil como complemento, sobre todo en contextos de rehabilitación o entrenamiento específico. Pero no son una solución mágica ni sustituyen hábitos fundamentales como la actividad física regular, una alimentación equilibrada y el seguimiento médico cuando es necesario.

Con base en La Nación/GDA

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