La pérdida de tonicidad en la parte posterior del brazo —popularmente conocida como “alas de murciélago”— responde principalmente a dos factores clave: la acumulación de tejido adiposo y la merma del tono muscular.
Aunque disciplinas de bajo impacto ayudan a mejorar la postura, la flexibilidad y la estabilidad del centro del cuerpo, los especialistas sostienen que la flacidez en el tríceps requiere un trabajo focalizado de carga y resistencia mecánica.
Al ser el tríceps el principal responsable de la extensión del brazo, necesita un estímulo específico para lograr cambios en su densidad muscular. Por este motivo, si bien las rutinas de flexibilización y control corporal resultan un excelente complemento para mantener la movilidad general, no siempre alcanzan la intensidad necesaria para transformar la estructura de este músculo.
Los fondos de tríceps y la técnica adecuada para potenciar los resultados
Dentro de las alternativas más efectivas, los entrenadores destacan los fondos de tríceps realizando el apoyo sobre una silla firme o un banco. Este movimiento aprovecha el propio peso corporal como carga y concentra la mayor parte del esfuerzo en la zona posterior del brazo.
Durante el descenso, los codos deben permanecer pegados al torso, generando micro-roturas en las fibras musculares que, combinadas con un buen descanso y nutrición, favorecen el desarrollo muscular.
Para prevenir lesiones en las articulaciones, los expertos remarcan la importancia de mantener una ejecución prolija:
- Apoyar las manos en el borde de la superficie elegida, alineadas a los costados de la cadera y con la punta de los dedos apuntando hacia adelante.
- Llevar los codos hacia atrás al descender, evitando que se abran hacia los lados.
- Bajar hasta formar un ángulo cercano a los 90 grados para no sobrecargar el hombro.
- Extender por completo los brazos al subir y sostener la contracción durante un segundo.
Para hacer visibles los avances, los profesores de gimnasia aconsejan integrar los fondos al menos tres veces por semana en la rutina de musculación. Asimismo, recuerdan que la firmeza muscular debe acompañarse de un descenso en el porcentaje de grasa corporal, impulsado por una alimentación equilibrada con la cuota proteica adecuada para reparar el tejido y un descanso reparador.
En base a La Nación/GDA