Correr y memoria: qué efectos puede tener el ejercicio sobre el cerebro

Una investigación realizada en ratones encontró que correr de manera regular favorece las conexiones neuronales y podría ayudar a preservar la memoria. Además, el ejercicio se relaciona con el estrés, el sueño y la creatividad.

Personas corriendo.
Personas corriendo.
Foto: Jake Jones

Correr es una actividad asociada habitualmente con beneficios para la salud física, pero sus efectos pueden extenderse también al funcionamiento cerebral.

Una investigación realizada por la Universidad Atlántica de Florida, en Estados Unidos, y el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (CINVESTAV), de México, analizó cómo la práctica regular de esta actividad influye sobre las neuronas.

El trabajo estudió los efectos de correr de manera constante sobre una red de nuevas neuronas en el hipocampo de ratones adultos jóvenes y de mediana edad.

Los resultados mostraron que mantener este hábito durante la mediana edad permite conservar conexiones entre neuronas que se habían desarrollado durante la adultez. Según los investigadores, esto podría contribuir a prevenir o retrasar la pérdida de memoria y la neurodegeneración asociadas con el envejecimiento.

La investigación también encontró que correr regularmente no solo aumenta el número de nuevas neuronas en los animales, sino que favorece la integración de células presinápticas subcorticales en las redes neuronales. Esto fortalece la comunicación entre las neuronas ubicadas debajo de la corteza cerebral.

Uno de los efectos señalados está relacionado con la capacidad de distinguir entre estímulos similares, una función conocida como discriminación de patrones y que tiene un papel importante en procesos como la memoria.

Woman with overweight running in a park
.
Foto: Freepik.

Otros efectos asociados con correr

Además de los resultados vinculados con el cerebro, el ejercicio aparece relacionado con distintos aspectos del bienestar.

Manejo del estrés. Correr puede ayudar a reducir el estrés y aumentar la producción de norepinefrina, un neurotransmisor que interviene en la regulación de la respuesta cerebral frente a situaciones estresantes. La actividad también contribuye a liberar tensiones y afrontar mejor el estrés cotidiano.

Vitamina D. Realizar ejercicio al aire libre durante días soleados favorece la producción de vitamina D. Este nutriente es señalado como importante para mantener un estado de ánimo positivo y fortalecer los huesos, además de estar relacionado con el bienestar emocional.

Deterioro cognitivo. El texto aclara que correr no cura enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. Sin embargo, distintos estudios citados indican que el ejercicio puede retrasar su aparición y reducir la gravedad del deterioro cognitivo. También se relaciona con la salud del hipocampo, una región cerebral vinculada con la memoria y el aprendizaje.

Calidad del sueño. Correr puede contribuir a mejorar el descanso, especialmente en personas con insomnio. El ejercicio eleva la temperatura corporal y su posterior descenso facilita, según el texto, la transición hacia un sueño profundo.

Productividad. Distintos estudios señalan que las personas que incorporan ejercicio de manera habitual pueden presentar mayor productividad y energía que aquellas con un estilo de vida sedentario. Incluso períodos breves de actividad física pueden generar efectos sobre la eficiencia laboral.

Creatividad. El ejercicio cardiovascular también fue relacionado con un aumento de la creatividad durante un período de hasta dos horas después de finalizar la actividad, lo que puede favorecer la capacidad de despejar la mente y desarrollar nuevas ideas.

En base a La Nación/GDA

¿Encontraste un error?

Reportar
Te puede interesar