Nunca es tarde para incorporar actividad física. Para quienes buscan tonificar los músculos y probar alternativas a las sentadillas convencionales, el back squat o sentadilla trasera aparece como una opción cada vez más valorada por entrenadores y aficionados al entrenamiento de fuerza.
Se trata de una variante de la sentadilla que consiste en colocar una barra sobre la espalda mientras se realiza el movimiento. Aunque históricamente estuvo más vinculada a disciplinas como la halterofilia o el crossfit, en los últimos años comenzó a ganar popularidad por su capacidad para trabajar diferentes grupos musculares de manera simultánea.
Además de enfocarse en los glúteos, este ejercicio también involucra los cuádriceps, los isquiotibiales, los aductores y los músculos que participan en la estabilidad de rodillas y caderas. A medida que aumenta la experiencia y la intensidad del entrenamiento, también entran en juego el abdomen y la zona lumbar.
Beneficios y recomendaciones para comenzar
Entre los principales beneficios que destacan los especialistas figura el aumento de la resistencia cardiovascular, ya que moviliza grandes grupos musculares al mismo tiempo. También se le atribuyen mejoras en la funcionalidad de caderas, espalda, rodillas y tobillos.
De acuerdo con los expertos, cuando se ejecuta correctamente, el back squat puede contribuir al fortalecimiento de las rodillas, favorecer una mejor postura corporal y promover un desarrollo muscular más equilibrado.
Para quienes recién se inician, el sitio especializado Mujer Hoy recomienda comenzar con variantes más simples si existen limitaciones de movilidad que dificulten sostener la barra de manera adecuada.
Una de las alternativas son las sentadillas en caja, que consisten en sentarse y levantarse desde una superficie firme. Esta modalidad aporta mayor estabilidad y permite concentrarse en la técnica antes de avanzar hacia versiones más exigentes.
La importancia de una técnica adecuada
Antes de incorporar el back squat a la rutina de entrenamiento, los especialistas aconsejan contar con la supervisión de un profesional. Una técnica incorrecta puede aumentar el riesgo de lesiones y limitar los beneficios del ejercicio.
La orientación de un entrenador permite corregir la ejecución, adaptar la carga a las capacidades de cada persona y establecer una progresión acorde a los objetivos físicos, favoreciendo así una práctica más segura y efectiva.
En base a El Tiempo/GDA