Durante años, dormir fue visto casi como un lujo frente al entrenamiento, la productividad o las rutinas exigentes. Pero la evidencia científica actual plantea otra cosa: el cuerpo no se recupera mientras descansamos “a pesar” del sueño, sino gracias a él.
Mientras una persona duerme, especialmente en las fases profundas del descanso, el organismo activa procesos esenciales para reparar fibras musculares, regular hormonas y reducir el desgaste físico acumulado durante el día. Por eso, especialistas sostienen que dormir bien puede impactar tanto en el rendimiento físico como la alimentación o el entrenamiento mismo.
Organismos como la World Health Organization y la National Sleep Foundation recomiendan que los adultos duerman entre seis y siete horas para permitir una recuperación muscular adecuada. En personas que realizan actividad física intensa, esa necesidad puede ser incluso mayor.
El motivo tiene que ver con lo que ocurre internamente mientras el cuerpo descansa. Durante el sueño profundo se libera hormona de crecimiento, clave para reparar microlesiones musculares y favorecer la adaptación al esfuerzo físico. Ese proceso es el que permite recuperarse después de entrenar y mejorar el rendimiento con el tiempo.
Dormir poco, en cambio, genera el efecto opuesto. La falta de descanso aumenta el cortisol —la hormona asociada al estrés— y dificulta la regeneración muscular. Como consecuencia, aparecen más fatiga, menor fuerza y mayor riesgo de lesiones.
Los especialistas también remarcan que no solo importa la cantidad de horas, sino la regularidad. Mantener horarios estables para acostarse y despertarse ayuda a que el reloj biológico funcione mejor y facilita un descanso más reparador.
El ambiente también influye. Las recomendaciones más frecuentes incluyen dormir en habitaciones oscuras, silenciosas y frescas, idealmente entre 18 y 20 grados. En personas con alta exigencia física, además, las siestas cortas de entre 20 y 30 minutos pueden servir como apoyo para reducir el cansancio acumulado.
La conclusión que hoy sostienen muchos expertos es simple: entrenar más no siempre implica rendir más. A veces, la recuperación empieza mucho antes del gimnasio y bastante después de apagar la luz.
Con base en El Tiempo/GDA
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