Redacción El País
Mantener un ayuno nocturno de al menos 12 horas es un hábito clave para el buen funcionamiento del organismo. Cenar tarde y desayunar muy temprano interrumpe un ciclo biológico esencial, lo que impide que el cuerpo lleve a cabo procesos fundamentales durante el reposo nocturno.
La premisa es clara: el organismo necesita un período prolongado sin ingesta de alimentos para activar mecanismos vitales de mantenimiento, reparación y regeneración. “l cuerpo necesita ayunar durante la noche al menos 12 horas.
Descanso digestivo y salud intestinal
Uno de los principales beneficios del ayuno nocturno es el reposo del sistema digestivo. Durante el día, el tracto gastrointestinal trabaja de forma constante para digerir y absorber nutrientes. Cuando ese proceso se detiene durante la noche, el sistema puede recuperarse y regenerarse, favoreciendo una mejor salud intestinal.
Durante estas horas, el cuerpo redirige la energía que normalmente se destina a la digestión hacia otros procesos esenciales, como la reparación de tejidos y la eliminación de toxinas. La falta de descanso digestivo sostenido puede reducir la eficiencia metabólica y afectar, a largo plazo, la correcta absorción de nutrientes.
Ayuno nocturno y regeneración celular
Otro aspecto central es la regeneración celular, un proceso mediante el cual el organismo reemplaza células dañadas o envejecidas por nuevas. Esta renovación se intensifica durante el sueño profundo y se potencia aún más cuando existe un ayuno prolongado.
Al no estar enfocado en la digestión, el cuerpo puede concentrar sus recursos en la reparación celular, lo que contribuye a la longevidad, al correcto funcionamiento de los órganos y a la prevención del envejecimiento prematuro.
Beneficios del ayuno nocturno en los niños
Este hábito es de suma importancia en la infancia dado que el crecimiento ocurre mientras los niños y niñas duermen.
Durante el reposo nocturno y en condiciones de ayuno, el organismo infantil libera de manera más eficiente la hormona de crecimiento, fundamental para el desarrollo físico, el fortalecimiento de los tejidos y el bienestar general. Garantizar un ayuno de 12 horas en los niños permite que el cuerpo se concentre plenamente en los procesos de crecimiento y desarrollo, sin la carga de una digestión constante.
Un hábito saludable para toda la familia
Esta recomendación se considera apta para toda la familia, desde niños pequeños hasta adultos. Adoptar el hábito de cenar más temprano y desayunar más tarde, respetando un ayuno nocturno de doce horas, puede tener un impacto positivo en la salud integral.
Entre sus principales beneficios se encuentran la optimización de la digestión, la estimulación de la reparación celular, el equilibrio metabólico y el crecimiento saludable en los niños. Como en cualquier cambio en la rutina alimentaria, se recomienda consultar con un profesional de la salud antes de modificar los horarios de comida.