Dormir 7 horas y 18 minutos por noche podría estar vinculado con un mejor funcionamiento del metabolismo de la glucosa, de acuerdo con un estudio reciente que analizó la relación entre la duración del sueño y la resistencia a la insulina en adultos. El trabajo sugiere que no solo dormir poco puede afectar la salud metabólica: hacerlo en exceso, o compensar demasiado el descanso durante el fin de semana, también podría tener consecuencias.
La investigación fue realizada por científicos de la Universidad de Nantong, en China, y se publicó en la revista científica BMJ Open Diabetes Research & Care. El análisis se basó en datos de 23.475 adultos de entre 20 y 80 años que participaron en distintas ediciones de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición (NHANES) entre 2009 y 2023. El objetivo fue explorar cómo los hábitos de sueño se relacionan con indicadores del metabolismo de la glucosa.
Entre los participantes, algo más del 48% reportó dormir más durante el fin de semana para compensar horas perdidas durante la semana. Este fenómeno, conocido como sueño de recuperación, también fue analizado por los investigadores para evaluar su posible impacto en la salud metabólica.
Cómo se evaluó la relación entre sueño y metabolismo
Para medir el riesgo de resistencia a la insulina, los investigadores utilizaron un indicador denominado tasa estimada de eliminación de glucosa (eGDR), que permite aproximarse al estado del metabolismo de la glucosa. Valores más bajos de este índice se asocian con mayor probabilidad de desarrollar alteraciones metabólicas, mientras que cifras más altas indican un perfil metabólico más favorable.
El cálculo de la eGDR se realizó a partir de tres variables clínicas habituales en los estudios de salud metabólica: la circunferencia de la cintura, los niveles de glucosa en ayunas y la presión arterial. En el conjunto analizado, el valor promedio de este indicador fue de 8,23, mientras que el tiempo medio de duración del sueño durante los días laborales se ubicó en 7 horas y 30 minutos.
El punto de equilibrio del descanso
Al analizar los datos, los investigadores identificaron un patrón en forma de U invertida entre la duración del sueño y la regulación metabólica. El punto considerado óptimo se ubicó en 7 horas y 18 minutos por noche.
Según el estudio, cuando las personas dormían menos que ese tiempo, aumentar las horas de descanso se asociaba con mejores valores de metabolismo de la glucosa. Sin embargo, cuando el sueño superaba ese umbral, seguir agregando horas se vinculaba con una reducción del indicador metabólico analizado.
Esta relación apareció con mayor claridad en mujeres y en personas de entre 40 y 59 años, lo que sugiere que la duración del sueño podría tener un impacto distinto según la edad y el perfil biológico.
Dormir más el fin de semana: ¿ayuda o perjudica?
El estudio también evaluó el llamado sueño de recuperación del fin de semana, es decir, dormir más horas para compensar el cansancio acumulado durante la semana. Para ello, los investigadores clasificaron a los participantes según cuánto extendían su descanso nocturno: nada, hasta una hora, entre una y dos horas, o más de dos horas adicionales.
Los resultados indicaron que entre quienes dormían menos del tiempo considerado óptimo durante la semana, recuperar entre una y dos horas de sueño el fin de semana se asoció con valores más favorables del metabolismo de la glucosa.
En cambio, entre quienes ya dormían más de 7 horas y 18 minutos entre semana, sumar más de dos horas extra de descanso durante el fin de semana se relacionó con indicadores metabólicos menos favorables, incluso después de considerar factores como estilo de vida, nivel educativo o estado civil.
Un vínculo que podría funcionar en dos direcciones
Los autores del trabajo advierten que la relación entre sueño y metabolismo podría ser bidireccional. Es decir, no solo el descanso influiría sobre la regulación metabólica, sino que las alteraciones en el metabolismo también podrían modificar los patrones de sueño.
Según explican los investigadores en el artículo científico, cuando el metabolismo de la glucosa se altera, pueden aparecer cambios en la duración o calidad del sueño, lo que a su vez podría profundizar el desequilibrio metabólico.
De todos modos, los especialistas aclaran que se trata de un estudio observacional, por lo que no permite establecer una relación directa de causa y efecto. Además, la duración del sueño fue reportada por los propios participantes, lo que puede introducir cierto margen de error.
Aun así, los autores consideran que estos resultados aportan pistas relevantes para comprender cómo los hábitos de sueño, especialmente el descanso del fin de semana, podrían influir en la salud metabólica y en la prevención de trastornos como la diabetes tipo 2.
En base a El Tiempo/GDA