REFINERÍA PARALIZADA

Ancap refuta al sindicato; el paro sigue

Jara detalló que hubo 23 instancias de negociación con el gremio a propósito del tema.

Marta Jara. Foto: El País

Ante la prolongación del conflicto en Ancap que impide que se reabra la refinería de La Teja, inactiva desde febrero, la presidenta de la petrolera, Marta Jara, dijo a El País que se han realizado múltiples reuniones de negociación y rechazó los comentarios del sindicato en el sentido de que el mantenimiento de las instalaciones fue encarado en forma tardía.

Jara detalló que hubo 23 instancias de negociación con el gremio a propósito del tema de las guardias mínimas, que el sindicato pretende que tengan 54 personas y Ancap entiende que no deberían superar las 42. Y recordó que el domingo se efectuó una propuesta por escrito que incrementaba las guardias mínimas (a 47 personas). El sindicato rechazó esta propuesta el lunes en asamblea y pidió al secretario general del Pit-Cnt, Marcelo Abdala, que gestione un acercamiento entre las partes, dijo el sindicalista Gerardo Rodríguez.

"No existe ninguna intervención de ninguna autoridad que indique que se está violando la normativa en materia de seguridad industrial. No se recibió de Fancap (el sindicato) ningún estudio técnico que respalde los planteos realizados, y que puedan ponderarse frente a los "benchmarks" internacionales o las recomendaciones de los fabricantes/licenciadores de equipos y procesos. La negociación se llevó adelante a pesar de las medidas gremiales que impiden la puesta en marcha de la refinería, que se vienen adoptando desde el 4 de septiembre. Y en ningún momento se ha ignorado el proceso de negociación colectiva, ni se han reprimido medidas sindicales", resumió Jara.

La presidenta de Ancap acusó al sindicato de incumplir los convenios de 2011 y 2016 en lo vinculado a los protocolos de resolución de conflictos, ya que se adoptaron medidas sindicales sin la comunicación correspondiente en forma anticipada y sin confirmar el otorgamiento de guardias gremiales.

La refinería debió reabrir en junio y cada semana que pasa sin que lo haga le cuesta a Ancap US$ 1 millón adicional. El sindicato se radicalizó y no confía en el Directorio luego de que a mediados de año, pese a varios paros, no lograra evitar la reforma del servicio médico de la empresa pública.

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