Empecemos con un poco de orgullo local. Si cerramos los ojos y viajamos al Mundial de Sudáfrica 2010, recordaremos para siempre la hazaña de la Celeste alcanzando el cuarto puesto. Pero detrás de la garra y los goles, había un cerebro silencioso trabajando en las sombras, Kizanaro. Nacida originalmente como un proyecto de fin de carrera en el Centro de Emprendimientos Tecnológicos (CET) de la Universidad ORT (lo que hoy conocemos como el CIE); esta startup uruguaya fue pionera en meter el software de análisis de video y datos en el entrenamiento de un equipo de fútbol. Aquella idea universitaria, que luego evolucionó y se consolidó en el mercado internacional como AZ Sportech, fue el primer paso de una transformación profunda: demostró que la clásica intuición del técnico necesitaba empezar a convivir con el respaldo de las métricas.
Pero la tecnología avanza a un ritmo vertiginoso. Dieciséis años después, en pleno Mundial de 2026, aquella concepción inicial del análisis deportivo ha evolucionado hacia algo mucho más grande: la inmediatez absoluta. Ya no se trata de mirar recortes en diferido pospartido. La Inteligencia Artificial (IA) cruzó la línea de cal. Hoy, el pulso táctico de la Copa del Mundo está dictado en vivo por plataformas predictivas de última generación como Sportian Performance.
Para entender cómo se vive el Mundial desde el banco de suplentes hoy, Marcos Gonzalez, responsable de Soluciones Deportivas de Sportian, planteó: "Imagina un partido que va igualado en el minuto 70 y que tiene muchas posibilidades de irse a la prórroga". Antes, el equipo técnico miraba a la cancha y tenía una ligera idea de qué jugadores no daban más, pero le faltaban datos concretos para justificar un cambio crucial. Hoy, con Sportian Performance LivePro, los entrenadores evalúan en el acto cuánto ha corrido cada jugador a distintas intensidades y, más importante aún, comparan su rendimiento en tiempo real consigo mismo.
Como define Gonzalez: "Ya no es solo el dato, es la inteligencia para poder interpretarlo".
Lo que el ojo humano no llega a ver
El fútbol mundialista va demasiado rápido, incluso para el entrenador más experimentado. "¿Sabrías decir, solo con ver un partido, cuál es la distancia entre líneas o la anchura y profundidad del equipo?", desafía Gonzalez. Quizás un técnico pueda intuirlo por instinto, pero es humanamente imposible saber con exactitud si esa distancia táctica es mayor o menor a la media de la temporada. Para lograr esa precisión absoluta, se necesita "procesar millones de datos en tiempo real". Eso es exactamente lo que hace Sportian: inyectar toda esa información casi sin latencia y completamente depurada directamente en la tablet del analista en medio de la tensión del partido.
Por supuesto, meterle algoritmos a un deporte tan pasional tiene su precio emocional. En la élite, el mayor desafío es la "poca tolerancia al fallo". Y aquí es donde Gonzalez nos deja una máxima implacable de la industria tecnológica aplicada al deporte de alta competencia:
"Siempre decimos que se necesitan años para conseguir la confianza del usuario y solo un partido para perderla definitivamente". Sin embargo, cuando esa confianza se gana, las selecciones acceden a lo que en Sportian denominan sus "recetas secretas". Son métricas desarrolladas internamente, como la eficiencia ofensiva y defensiva, la evitación o la eficiencia de construcción, que ayudan a comprender qué funciona y qué no durante los partidos, mucho más allá de lo que diga el marcador de goles. Es en este punto donde la herramienta adquiere un tinte casi filosófico, porque, como reflexiona Gonzalez: "Al final, el fútbol puede llegar a ser un deporte muy injusto, ya que el gol lo cambia todo, y este tipo de información te ayuda a entender si vas en la dirección correcta o si debes empezar a cambiar cosas".
¿Quién levanta la copa: el jugador o la IA?
Con semejante nivel de hipertecnología dictando cada pase, la pregunta final es inevitable: si una selección sale campeona del mundo usándolos, ¿de quién es el mérito? La respuesta de Gonzalez es un alivio para los puristas de la pelota: "Si una selección gana un Mundial, será gracias al talento humano y al esfuerzo de todos sus miembros".
"La tecnología no viene a sustituir eso. Lo que sí puede hacer es optimizar los recursos disponibles; es decir, no trabajar más, sino trabajar mejor". Al comprender mejor cómo juega tu oponente, entiendes tus debilidades y activas los mecanismos para mitigar carencias. Es, sencillamente, ese plus que ayuda a ganar partidos.
La tecnología no viene a sustituir eso. Lo que sí puede hacer es optimizar los recursos disponibles; es decir, no trabajar más, sino trabajar mejor.
Y la mejor noticia es que este nivel de análisis pronto dejará de ser un privilegio del primer mundo. Uno de los grandes avances de la inteligencia artificial moderna es que "ya no se necesita un hardware tan potente para obtener información de alto nivel". Esto la hará accesible para contextos con menor capacidad económica, permitiendo que dentro de unos años sea normal su uso en clubes y ligas más modestas, así como en las canteras de fútbol.
Ese futuro hiperconectado, donde cada debilidad se mitiga en milisegundos y el software te guía en medio de la injusticia del resultado, es el que hoy domina el certamen internacional. Una evolución global fascinante en la forma de entender el deporte que, a nivel conceptual y para nosotros, tuvo su propio puntapié inicial hace más de una década en los salones de una facultad uruguaya.
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