El sábado 3 y domingo 4 de octubre, los uruguayos se volcaron a las calles en busca de propuestas que les permitieran acercarse a la celebración del Día del Patrimonio. Martinelli, en vísperas de su 145.º aniversario, se sumó un año más a esta fecha en la que se honra la memoria colectiva del Uruguay, que durante dos días abre las puertas de espacios públicos e invita a visitas, recorridos y presentaciones que aportan a la cultura nacional. En este caso, la invitación de Martinelli fue a escuchar a la profesora María Emilia Pérez Santarcieri, destacada figura de nuestra sociedad y Ciudadana Ilustre de Montevideo, entre otros tantos reconocimientos, en una vida dedicada a la difusión de la historia, su especialidad.
La profesora Pérez Santarcieri comenzó su disertación proponiendo, en primer término, una reflexión sobre el patrimonio —palabra que en el idioma español nace alrededor del año 1300 y que significa etimológicamente “bienes heredados del padre”—. ¿Qué es? ¿Cómo lo reconocemos? Así, la disertante manifestó que el patrimonio, a nivel de una nación, trasciende lo material e integra lo histórico, lo artístico, lo natural y lo inmaterial, incluyendo a las personas mismas que se han destacado en diversos ámbitos de una sociedad.
Recordó también que el Día del Patrimonio se instauró en Uruguay en 1995, por iniciativa del arquitecto José Luis Livni, y que desde su inicio ha reconocido sitios, hechos y personalidades, tales como Carlos Solé, reconocido relator de fútbol; China Zorrilla, emblema de las artes escénicas; y las primeras familias que introdujeron la viticultura en nuestro país, entre tantas otras. En estas instancias, Martinelli realizó diversos actos, que contaron, entre otros, con la presencia del escritor Diego Fischer, la comunicadora, actriz y artista Victoria Rodríguez, el escritor y crítico literario Rodolfo Fattoruso y la propia profesora Pérez Santarcieri.
En cuanto al tema elegido para este año 2026, “Raíces indígenas, pasado, presente y futuro”, la profesora hizo un recorrido sintético que inició citando a diferentes autores y repasando las grandes civilizaciones de nuestro continente. En ese marco, incorporó la mención a los mayas, incas y aztecas, como representantes de pueblos que dejaron en América un enorme legado arquitectónico y cultural.
La disertación siguió el rumbo de carabelas y navíos hasta la llegada de Colón —cuyo propio origen está siendo investigado a través de exámenes de ADN de sus restos y de sus hijos—. Luego, nuestro continente y nuestras propias tierras recibieron personas y familias de diversos orígenes, que comenzaron, casi simultáneamente, a mestizarse con los indígenas que habitaban originariamente lo que con el tiempo devendría en el territorio del Uruguay.
Así se relató a una muy nutrida e interesada audiencia, que respondió a la convocatoria de Martinelli, la realidad de los charrúas, quienes no poseían una organización centralizada, sino que organizaban su vida a través de tribus, y que conformaron, junto con indígenas guaraníes —entre otros—, la base de un mestizaje cuyos frutos forman parte de nuestra propia identidad, más allá incluso de lo que podríamos pensar.
Sin embargo, en nuestra tierra, aunque no se hace tan evidente, la presencia de las raíces indígenas —hoy investigada a través de disciplinas tales como la genética y los estudios genealógicos y de ADN— es muy superior a lo que se presumía. Un dato curioso, al hablar de la genealogía como la ciencia que está ayudándonos a descubrir cuán entrelazadas están las raíces de los uruguayos, fue el que brindó la profesora Pérez Santarcieri sobre el recientemente fallecido músico Ruben Rada, quien, según los estudios del historiador Enrique Yarza, mantiene una línea de parentesco con varias otras figuras del Río de la Plata, entre ellas Jorge Luis Borges, por nombrar solo uno.
Así, los análisis genealógicos y de ADN van brindando información que revierte o confirma creencias preconcebidas.
Martinelli, empresa pionera en la adhesión a esta celebración, reafirmó, en palabras de su gerente general, Enrique Lema, la importancia del evento, dada la relevancia que tiene para todos y cada uno de los uruguayos mantener viva la memoria de aquellos que, en un entorno cercano o, en este caso, en un marco de influencia nacional, han dejado huella en la conformación de nuestra sociedad, ya sea en lo artístico, histórico, cultural o político, y en todas las manifestaciones que forman parte de nuestro patrimonio.
El encuentro cerró con un agradecimiento por la participación de más de un centenar de personas que se acercaron a este destacado evento.