Luis Alberto Gutiérrez: Un artesano que emociona con sus personajes típicos en cuero

Con Nuestros Quijotes, serie dedicada a los gauchos, ganó premios y reconocimiento internacional. Sus obras han sido elegidas como regalos para el Papa Francisco y los Reyes de España. 

Taller AEscala
Trabaja en su casa de Parque Batlle, donde recibe a turistas extranjeros.

A las 8 de la mañana, Luis Alberto Gutiérrez se prepara el mate y sube la escalera caracol que, dentro de su propia casa, lo conduce a su pequeño taller. “Chico, pero rendidor”, dice con orgullo y cuenta que una de sus condiciones de trabajo es tener todo ordenado. La otra es que la radio esté siempre prendida, sea en un programa hablado o con música. “Cualquiera de las dos cosas, aunque parezca mentira, son como disparadores”, apunta.

Le pasó concretamente con una de sus piezas más conocidas, la de El Éxodo del Pueblo Oriental. “Estaba en el taller trabajando con ella y escucho la noticia de que un profesor de una universidad de Irlanda había hecho una encuesta con los uruguayos repartidos por el mundo preguntándoles cuál era el evento histórico que más sentían que los identificaba. El 65% dijo El Éxodo. Ahí empecé a lagrimear y a meterle pata a la obra”, recuerda.

Premios de distintas partes del mundo

Luis Alberto Gutiérrez ha recibido varios premios, comenzando en 2008 por el reconocimiento de Excelencia de Calidad que le dio UNESCO por la serie Nuestros Quijotes (gauchos) y que se repitió en 2012 por Piezas en Suela. Se les suman el Premio Nacional de Artesanía (2012), el 1er. Premio y Medalla en Creación e Innovación en el Festival de Artesanías de América, en Cuenca, Ecuador (2016), o el 1er. Premio de Cuero Modelado de la Feria Internacional de Artesanía de Buenos Aires (2016 y 2017), entre muchos otros. Sus piezas van de los $ 1.800, la línea de animales, hasta los $ 2.800 o $ 3.500, los personajes según la complejidad. Se pueden encontrar en galería Acá Atrás, Manos del Uruguay o Malvón (Colonia), entre otros lugares.

Pero la mayoría de las veces los que lagrimean son los que se topan con sus piezas en cuero, como una mujer del Consulado de Armenia en Montevideo que se emocionó al recibir de regalo una pareja de su colección de Viajeros. “Ahí es cuando decís ‘pah, acerté, pegué en un punto clave’. Se le representó la historia de su pueblo, pero son historias universales”, señala Gutiérrez.

La colección Viajeros es una de las más recientes del Taller AEscala y tiene que ver mucho con los inmigrantes. Es gente con valijas, sombreros, pelo al viento y bufandas en movimiento. Según cuenta, se trata de los personajes que más rápidamente la gente identifica, esté en el lugar del mundo que esté. “Enseguida lo asocian con sus abuelos, sus antepasados o incluso con su vida porque tuvo que emigrar y ha vuelto o porque tiene hijos en el exterior”, acota.

No le pasó lo mismo con Nuestros Quijotes, una colección en la que los protagonistas son los gauchos. “Cuando uno va a las ferias al exterior, el tema del gaucho a veces cuesta leerlo”, dice. En la región no hay problema, pero ya llegando a Colombia o Ecuador y, por supuesto, a Europa, hay que explicar más. Si bien Gutiérrez siempre va munido de material escrito para que el público entienda más, es consciente que la artesanía debe hablar por sí sola.

“En Uruguay no tenemos una artesanía tradicional, ancestral. Cuando viajás a otras ferias te encontrás con cosas que vienen de tiempos remotos. Nosotros tenemos una historia un poco más corta, pero también tenemos cosas para mostrar”, apunta. Eso lo ha llevado a buscar una línea identitaria de su taller, que empezó con Nuestros Quijotes, pero que hoy se extiende a ViajerosLos oficios (herrero, diariero, futbolista, changador del puerto, músicos, maletero) y Animales.

También ha probado suerte con el Carnaval, quizás la forma que encontró para cumplir con ese debe que dice tener: “No haber podido salir en una murga por no poder cantar nada”, apunta entre risas. En distintas etapas tomó el tema e incluso, durante siete años, realizó los trofeos del Concurso Oficial del Carnaval. Su línea carnavalera ha sido confundida con el Carnaval de Venecia, pero basta una explicación para que la gente entienda y hasta se asombre con las características que tiene esta manifestación popular en Uruguay. Incluso le dio el primer premio para artesanos internacionales en la Feria de Cuenca (Ecuador), una de las más importantes del mundo.

Hoy Gutiérrez está procurando sacar un par de líneas nuevas, siempre en cuero, el material noble con el que comenzó, dejó en algún momento y luego retomó. “Una va a estar vinculada a nuestras historias plásticas, de artesanos o maestros que dejaron huella. Siempre sin copiar, buscando una punta donde establecer un hilo de continuidad. Y la otra va a buscar ser una síntesis, como los animales”, anuncia.

Regalo para el Papa y los Reyes de España

Las artesanías de Taller AEscala han servido como regalos del gobierno uruguayo a figuras de renombre. Por ejemplo, el presidente José Mujica le regaló al Papa Francisco una familia de la serie Nuestros Quijotes. “Pensé que iba a quedar en manos de un secretario y a los pocos días me llama un amigo para que prenda el televisor porque estaba la foto justo cuando Mujica le entrega la pieza al Papa. La agencia EFE sacó una foto que dio la vuelta al mundo”, recuerda Gutiérrez. En tanto en 2012, para una Feria de Turismo que se realizó en Madrid, el Ministerio de Turismo llevó piezas de varios artesanos uruguayos. Dio la casualidad que los Reyes de España eligieron visitar el pabellón de Uruguay y allí les regalaron un gaucho guitarrero del Taller AEscala. “La Reina Letizia fue la que más se detuvo para preguntar y averiguar sobre las artesanías”, cuenta el artesano.

Taller AEscala
El cuero lo compra en las curtiembres, ya preparado para empezar el trabajo en suela.

Manos a la obra.

Gutiérrez trabaja con cuero de vaca que compra preparado en las curtiembres. Lo moja, moldea y lleva al horno. Cuando está seco, realiza las terminaciones, que es lo que más insume dependiendo del personaje.

Ese mismo proceso les hace probar a los turistas extranjeros que visitan su taller. “Se han dado casos increíbles, de chiquilines de 12 o 13 años que, de solo ver una sola vez cómo se hacen las piezas, han sacado cosas que dejan con la boca abierta”, cuenta el artesano.

Es una forma de dar a conocer su obra, además de exhibirlas en galerías o comercios uruguayos o llevarlas a ferias internacionales en las que intenta estar presente. “Tratamos de hacer una o dos ferias por año. Por un lado, por el tema laboral, y por otro, para aprender, conocer y encontrarse con otros artesanos y compartir”, destaca quien, cuando lo necesita, cuenta con el apoyo incondicional de su esposa Virginia y su hija Paula, que sigue sus pasos.

Con ellas y con colectivos como Escala Humana recorre el mundo aunque las cuentas a veces no cierren. “Es abrir una boca laboral y poder viajar, conocer y aprender. Armás un combo que hace que valga la pena”, concluye sonriente.

Vocación de arquitecto que derivó en artesano

“Empecé por un hermano de mi madre que era profesor de dibujo y artesano fundador de la Feria del Libro y el Grabado de Nancy Bacelos. Tenía 19, 20 años”, recuerda Luis Alberto Gutiérrez, quien hoy tiene 62 años y ha pasado por distintas técnicas artesanales: madera, cuero, algo de vidrio y maquetas de casas antiguas, cascos de estancias o panaderías. Estas maquetas surgieron de la época en que estudió para ser Ayudante de Arquitecto, como una forma de sacarse la espina de no haber podido estudiar Arquitectura porque en su casa no existían las posibilidades para cursar una carrera tan larga y costosa. Pero lo suyo era la artesanía, para la que se preparó estudiando en el Taller Dumas Oroño y en la Escuela Figari. Trabaja como artesano desde 1978. Fue fundador del Mercado de los Artesanos, en 1982, y de la Asociación Uruguaya de Artesanos, en 1983. Responsable del Taller AEscala, desde hace siete años integra el colectivo de artesanos uruguayos Escala Humana, grupo al que le gustaría organizar una feria internacional invitando artesanos de otros países. “Es un debe que tenemos y estamos lejos de poder hacerlo”, reconoce sin perder las esperanzas.

Taller AEscala
El taller lo tiene en su propia casa y trabaja en él desde muy temprano en la mañana.
Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados