TECNOLOGÍA

La historia detrás de la primera llamada por celular en Uruguay

“Fue una aventura”, dijo el ingeniero Nelson Grodzicki quien implementó la telefonía móvil hace 30 años

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Primera llamada móvil oficial. Foto: Archivo El País

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Antes de los flashes, la comitiva y la nota publicada en la prensa existió un ensayo, uno íntimo, uno que solo recuerda Nelson Grodzicki. Un día de octubre de 1991 fue a tomar un café –como era su costumbre– a la confitería Oro del Rhin en Montevideo Shopping. Pero algo sucedió que le hizo abandonar el pocillo. Una vibración en la mesa seguida de un timbre. Era la primera vez que sonaba un teléfono celular en Uruguay.

Nelson tomó el “ladrillo” de Motorola y saludó a su colega Eduardo Garella, quien lo llamaba de un teléfono fijo desde la primera central de conmutación de telefonía móvil.

“Fue emocionante escuchar el timbre de la llamada pero más emocionante fue mirar la cara de asombro/susto de los vecinos de mesa. Fue memorable y funcionaba espectacular”, dijo el ingeniero a El País. Era un hecho: la comunicación por telefonía móvil había empezado en Uruguay.

La primera llamada oficial, por supuesto, fue mucho más protocolar. Y puso más nervioso a Nelson; es más, no lo dejó dormir. Se pasó la noche previa al 8 de noviembre en la central asegurándose que el sistema no tuviera fallas porque habían descubierto un desperfecto en una placa días antes.

El entonces presidente de la República, Luis Alberto Lacalle Herrera, tomó el celular (la versión del ladrillo que era para automóviles y tenía un parlante) que le habían puesto en un atril en la oficina comercial de la entonces MOVICOM. Pidió que le recordaran el número del Palacio Legislativo y marcó.

“Gonzalo, te habla Luis Alberto, estamos inaugurando la telefonía móvil”, fue lo que dijo a su vicepresidente Gonzalo Aguirre. Este le contestó: “Te escucho perfectamente bien”.

Grodzicki respiró aliviado. No hubo cortes, no hubo interferencias. “Lo que más me quedó grabado de ese episodio fue la simpleza, la falta de protocolo en el diálogo entre las autoridades que mostraron sin contracturas un vínculo de genuina amistad entre ellos y la alegría que tenían por este logro para la sociedad”, contó.

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Primera llamada móvil oficial. Foto: Archivo El País

Una aventura tras la otra.

El ingeniero lo había conseguido: había implementado la telefonía móvil antes de fines de 1991 como le habían ordenado meses antes sus empleadores (Abiatar S.A., un grupo formado por Conatel, Motorola, Bell South y SOCMA-BGH; los últimos socios de MOVICOM Argentina), a los que llegó por un aviso clasificado que le envió un amigo (Grodzicki había dejado su trabajo en ANTEL para ayudar a su madre en la empresa familiar). “Se ve que les gustó conversar conmigo y que seguramente les parecí un tipo interesante porque no negocié el sueldo”, comentó.

Grodzicki, el primer técnico que fue contratado para la implementación de la telefonía móvil en Uruguay, tenía que: aprender lo máximo posible sobre la nueva tecnología, negociar con ANTEL, supervisar la interconexión con la red nacional e internacional y recorrer los sitios donde instalar las antenas y las torres de radio. Todo en menos de 10 meses y al mismo tiempo que esperaba el nacimiento de su segunda hija.

“Apenas se hablaba de telefonía digital en las telecomunicaciones y este sistema era totalmente diferente. Era telefonía digital sumada a transmisión por Radio de Ultra Alta Frecuencia, Microondas, etc. En cuanto a los aspectos regulatorios, los problemas eran mucho mayores aún. Había que establecerlos. Conseguir autorizaciones en la Dirección de Radiocomunicaciones para instalar equipos era una pesadilla. El estado anímico del responsable afectaba más los resultados del proyecto que cualquier otra cosa. Negociar con él era una de las aventuras más apasionantes de la psicología social que nadie me había enseñado en facultad”, relató Grodzicki a El País.

Parte del compromiso con ANTEL era proveer el servicio celular a Montevideo y al corredor interbalneario hasta Punta del Este (antes de la temporada). Fácil decirlo. Hacerlo era otra cosa porque lo que sobraban era inconvenientes. Por ejemplo, no había forma de “detener” la señal que brindaban las antenas de la rambla que “se iba por el río”. Finalmente se solucionó colocando una “antena repetidora potente” en el edificio del Yacht Club. La idea fue de Grodzicki. “La solución fue imitada posteriormente por varias operadoras que usaban los mismos equipos en otras partes del mundo”, contó.

Nelson Grodzicki
Nelson Grodzicki

¿Y la ruta? “Una gesta digna de una aventura”, precisó. Se descartaron varias localizaciones hasta que Grodzicki, una vez más, tuvo una idea: instalar una antena en la cima del cerro Pan de Azúcar y modificar los equipos de microondas para mejorar el alcance y la calidad de la señal.

“Decidimos cargar todos los equipos en helicóptero y tener un contingente de técnicos arriba para ensamblarlos, siendo lo mejor quedarse a dormir hasta que se terminara con la instalación”, recordó. Con una linga con motor y un medio tanque se les enviaba repuestos y herramientas.

Y añadió: “Poner en servicio ese sitio conectado por radio con Montevideo usando microondas sobre el río fue un momento de gloria”.

Este episodio vino con otro hecho histórico que también tenía que estar listo antes del verano. MOVICOM se había adelantado y ya estaba haciendo publicidad en ambas orillas con un logo con el punto de la i en celeste (en Argentina era rojo). La promesa era que los usuarios argentinos iban a tener cobertura en Punta del Este. Y la tuvieron. Grodzicki logró la instalación del primer Roaming internacional.

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Primer celular comercial. Foto: Archivo El País

DynaTac 800x el primer celular de la historia.

El DynaTAC 8000x, el “ladrillo de Motorola”, pesaba 800 gramos y medía 33 centímetros de largo, 4,5 de ancho y 8,9 de grosor. Buena parte de las dimensiones se explican por su batería, que pesaba entre cuatro y cinco veces más que un teléfono celular moderno. En su lanzamiento, en 1984, su precio era casi de US$ 4.000.

El celular requería 10 horas para cargar totalmente su batería y a cambio de ese tiempo brindaba 30 minutos de conversación. La pantalla contaba con un display LED de siete segmentos de color rojo que mostraban el número marcado.

Motorola tuvo gran éxito de ventas con este teléfono portátil; en el lapso de un año 300.000 unidades fueron comercializadas. La Serie DynaTAC fue sucedida por la serie MicroTAC en 1989, y esta a su vez por la serie StarTAC.

Lo siguiente.

El ingeniero trabajó para Abiatar S.A. “apenas tres años pero intensos”. Luego se dedicó a la instalación de sistemas telefónicos con colegas en su propia empresa. Esta ganó la licitación pública para asumir el desarrollo de Ruralcel para llevar la telefonía celular a zonas rurales.

“Hablando de aventuras, decidimos diseñar, fabricar e instalar teléfonos celulares fijos hechos en Uruguay. Así surgió DAK-one (De Acá, por industria uruguaya)”, contó a El País.

El resultado fue la instalación de 22.000 equipos que, además, permitían tener línea de fax. “Fue un proyecto hermoso que, lamentablemente, no pudo avanzar más, pero fue otro gran logro de bajo perfil”, afirmó.

¿Grodzicki se imaginó que su trabajo, su falta de descanso, sus ideas que calificó como “osadas” iban a tener el impacto que a la postre tuvo la telefonía móvil en la vida de todos? “Yo solo me ocupé de asegurar una buena base tecnológica para crecer. No tenía conciencia de lo que iba a ocurrir en estos últimos 30 años”, dijo a El País. Grodzicki es el primero en sorprenderse, tanto como los vecinos de su mesa en Oro del Rhin.

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