Giro arqueológico: estudio revela lo que pudo haber diezmado la civilización maya hace 1.200 años

El análisis de niveles de amoníaco en registros históricos revela una combinación fatal de sequía extrema y deforestación que sentenció a la civilización.

En un giro arqueológico, un estudio explica qué pudo haber diezmado a la civilización maya hace más de mil años.
En un giro arqueológico, un estudio explica qué pudo haber diezmado a la civilización maya hace más de mil años.
Foto: Travel Belize.

Hace aproximadamente 1.200 años, la civilización maya, que había alcanzado un esplendor sin igual en la península de Yucatán y Centroamérica, enfrentó un colapso abrupto que transformó su estructura social para siempre.

En un lapso de apenas un siglo, sus imponentes ciudades fueron abandonadas y vastas regiones bajo su dominio quedaron deshabitadas, dejando tras de sí un misterio que ha desafiado a la arqueología y la climatología histórica por generaciones. Aunque el pueblo maya no se extinguió, la drástica pérdida de su influencia regional se mantuvo como un enigma sin una respuesta definitiva.

Un reciente estudio liderado por el profesor Paul Mayewski, de la Universidad de Maine, ha aportado evidencia clave para resolver esta incógnita mediante el análisis de núcleos de hielo de 1.200 años de antigüedad. Al examinar los registros de amoníaco en estas muestras, el investigador logró reconstruir las condiciones atmosféricas de la época. Mientras que los niveles altos de este compuesto químico señalan periodos húmedos y de vegetación exuberante, las bajas concentraciones detectadas en las capas correspondientes al periodo del declive indican una sequía prolongada y severa que resecó los suelos de la región.

Ruinas mayas
Ruinas mayas.
Foto: AFP.

La sequía y el impacto en la agricultura maya

La disminución significativa de los niveles de amoníaco identificada por Mayewski sugiere que la región sufrió una falta de precipitaciones tan intensa que comprometió la seguridad alimentaria de los grandes centros urbanos. Sin la humedad necesaria para sostener los cultivos esenciales, el sustento de miles de personas desapareció, lo que derivó en migraciones masivas y el abandono total de obras maestras de la arquitectura y la ingeniería precolombina. Este fenómeno climático no fue un evento aislado, sino una crisis sostenida que desarticuló la organización social de las ciudades-estado.

El rol de la deforestación y el ciclo hidrológico

La investigación también advierte sobre un factor antropogénico que agravó la situación: la deforestación masiva para la expansión agrícola. Al talar bosques de forma extensiva, los mayas habrían reducido involuntariamente la capacidad del suelo para absorber radiación solar, alterando el ciclo del agua. Esta intervención humana provocó una menor evaporación y, por ende, una reducción en la formación de nubes, creando un ciclo vicioso donde la falta de lluvia generaba sequías cada vez más extremas. Este escenario de inseguridad alimentaria se sumó a las tensiones políticas y presiones demográficas ya existentes en la época.

A pesar de la gravedad del colapso y las adversidades posteriores, como las enfermedades introducidas siglos después durante la conquista española, la identidad maya persistió. El estudio de la Universidad de Maine subraya que, si bien las grandes urbes desaparecieron, las comunidades descendientes lograron adaptarse y sobrevivir. Hoy en día, sus herederos mantienen vivas las tradiciones culturales en diversas regiones de Centroamérica, demostrando la resiliencia de una civilización que, aunque fue doblegada por el clima, nunca llegó a desaparecer del todo.

O Globo/GDA

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