SEGURIDAD VIAL

Encandilamientos: claves para no conducir a ciegas

¿Cómo evitar los golpes de luz y cómo actuar en caso de sufrirlos? Consejos de un experto en seguridad vial

encandilamiento autos
El encandilamiento o deslumbramiento se origina cuando en el campo visual aparece una fuente luminosa de brillo superior a la de la iluminación general

Las pupilas se contraen al máximo. Los ojos lagrimean y parpadean más de la cuenta. O se cierran. La visión tarda entre cuatro a siete segundos en restablecerse (esto varía en función de la edad, el estado psicofísico y el cansancio) pero solo en un segundo, a 100 kilómetros por hora, el vehículo habrá recorrido 30 metros. En siete segundos, mientras los ojos se recuperan de un encandilamiento, el conducir puede haber manejado hasta 210 metros prácticamente a ciegas.

El encandilamiento o deslumbramiento se origina cuando en el campo visual aparece una fuente luminosa de brillo superior a la de la iluminación general. La luz, natural o artificial, directa a los ojos o reflejada, provoca una situación crítica y peligrosa, a juicio de Jorge Alfaro, secretario general ejecutivo de la Unidad General de Seguridad Vial (Unasev).

Y puso este ejemplo: una maniobra de adelantamiento de un camión en carretera puede volverse más riesgosa si un vehículo en sentido contrario circula con las luces cortas y dificulta la visión. “Es sumamente peligroso cuando más se necesita la claridad para tomar la dimensión y la distancia correspondiente. Puede generar cantidad de siniestros porque el conductor queda ciego”, apuntó.

De día.

De frente o a las espaldas, el sol puede entorpecer la visión. Un caso típico es el regreso hacia la capital desde el este al atardecer. Si el viaje no se puede hacer a otra hora, se puede apelar a otros recursos para evitar molestias.

Cuando el sol está de frente, lo primero que hay que hacer es reducir la velocidad.

Luego, utilizar las viseras que darán mejor visibilidad y, por lo tanto, mayor seguridad. No obstante, no hay que bajarlas mucho, puesto que esto obstaculiza el espejo retrovisor central e impedirá ver correctamente hacia atrás.

Una solución es que el parabrisas tenga una protección en la parte superior.

Más allá de las viseras o el esfumado, Alfaro recomendó usar lentes de sol polarizados cuando se conduce con el sol en la cara para evitar los deslumbramientos. “No tienen que ser fashion, sino que tienen que ser efectivos”, dijo. Eso sí, estos no deben ser utilizados durante la noche o en zonas oscuras, ya que dificultarán la visión.

Los retrovisores también pueden encandilar cuando reflejan la luz que llega desde atrás, ya sea del sol o de otros vehículos con las luces mal reguladas. Los espejos pueden incluso multiplicar el deslumbramiento procedente de diferentes puntos como fachadas.

Aunque en Uruguay hay muy pocos túneles –el más significativo es el de la avenida 8 de octubre en Montevideo– estos representan una situación peligrosa por el contraste lumínico a la salida. Lo mismo sucede en vías demasiado arboladas o tramos oscuros. Para atenuar el “golpe” de luz hay que llevar lentes puestos, disminuir la velocidad y mantener una separación adecuada para evitar el riesgo de alcance con otros vehículos.

Otro consejo es tener los vidrios limpios. Las manchas y la suciedad producen un efecto difusor que multiplica el encandilamiento, al tiempo que reduce el campo visual y la visibilidad.

De noche.

El deslumbramiento no solo se produce por el sol, sino también por las luces de los vehículos. La luz directa e inesperada de otro auto o motocicleta, en un cambio de rasante, una curva o un giro puede cegar al conductor. “Por descuido” o “por enojo”, muchos llevan las luces de largo alcance y, aunque sea de día, pueden encandilar al conductor que viene de frente o a través de los espejos. En este caso es aconsejable utilizar la línea del borde derecho de la calzada como guía.

“Hay mucha gente que ha cambiado los faros originales del auto y les ha puesto lámparas con mucha más potencia que son absolutamente ilegales y otros que colocan faroles en habitáculos irregulares. Todo produce el efecto del encandilamiento y problemas en el tránsito”, señaló Alfaro.

En carretera, de noche, el cambio por las luces cortas en una curva debe realizarse así: el conductor que circula por el interior debe ser el primero en realizar el cambio de luces para no deslumbrar al otro.

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