NIÑOS

Para los días de quedarse en casa: la colección No pares de pintar lanzó packs especiales

La colección publicada por El País, Infantozzi y Santillana está compuesta por 12 libros que apuntan a ejercitar el pensamiento original de los niños.

La colección está conformada por 12 libros. Foto: El País
La colección está conformada por 12 libros. Foto: El País

Entre las vacaciones por Semana de Turismo y la pandemia por el coronavirus, que al parecer obligará a seguir con las clases online, los niños siguen estando más tiempo en casa y hay momentos en que los padres deben ingeniárselas para que el aburrimiento no venza y el aislamiento no afecte. Pintar es una de las actividades favoritas.Pensando en estos días que se viven en todos los hogares, la colección No pares de pintar de El País, Infantozzi y Santillana propone una serie de packs especiales.

Si bien la colección comenzó a salir junto con el diario en el mes de enero y en la primera semana de abril sale el último tomo, todas las publicaciones se pueden conseguir actualmente tanto en kioscos de revistas como comunicándose al 29004141 o ingresando al sitio web de El Club El País.

En tiempos donde es mejor quedarse en casa, que los libros lleguen a su puerta no es un detalle menor.

En total, son 12 libros y en los packs promocionales, que tienen un precio de $ 390, vienen de a tres títulos: El arte, Amigos y La Tierra; El verano, El espacio y Bichos; Monstruos, El cielo y Juegos.

Con el objetivo de que los niños desarrollen su creatividad mediante el uso de materiales de alta calidad, cada libro de la colección viene con las tirillas de pinturas no tóxicas y un pincel.

La artista plástica y docente Raquel Sánchez explicó a El País que estos momentos que se viven a raíz de la pandemia a veces causan sentimientos de ansiedad y se tiene la necesidad de reacomodarse y habitar los espacios de otra manera: “Las cocinas, las mesas para comer, si tenemos un patio, o una azotea, o un balcón seguro, los objetos olvidados… todo puede colaborar, con imaginación y mucha paciencia a convertirlos en talleres de arte, en campamentos, en instalaciones, en museos, collages de papeles y objetos, minimuestras de nuestros objetos más amados, con la interacción de toda la familia, contarnos historias familiares, dormilonas en carpas improvisadas, laberintos, cajitas con visores y mini escenarios… todo puede convertirse en obra artística, apelando a nuestros sentimientos más nobles. Darles visibilidad a esas obras colabora a construir un sistema emocional más seguro”.

No pares de pintar. Foto: El País
No pares de pintar. Foto: El País

Al igual que sucede con todas estas actividades nombradas por la artista, pintar es una herramienta valiosa para el desarrollo de la creatividad: “Al igual que construir, actuar, bailar, escribir, forma parte de esa acción de fomentar la libertad creadora y ayudar a desarrollar seres sensibles y creativos”.

Sánchez señaló, además, que el acto de pintar tiene como aditivo el hecho de que “nos conecta con nuestras emociones y estados de ánimo apenas el pincel se desliza por la hoja. Puede generarnos placer, bienestar, pero también frustraciones. Al pintar yo tomo un camino, empiezo a recorrerlo, pero no sé a dónde voy a llegar, y esa experiencia es lo más valioso”.

La artista resaltó que algo a tener en cuenta a la hora de que los más chicos de la casa realicen este tipo de actividades es importante que los adultos acompañen y propicien el clima.

Otro aspecto importante es que cuando los niños pintan, los grandes deben dejar que se expresen libremente: “El entramado de sentimientos, deseos, sueños y necesidades de cada ser humano es único e intransferible”, sostuvo.

“En todo caso, y solo si es posible, es aconsejable acompañar la instancia para ser un facilitador de la expresión de ese entramado maravilloso. Estar en ese momento que genera huellas, acompañar y si es posible entrar en ese mundo y compartir la felicidad del logro nunca es menor. Recordémosnos a nosotros cuando éramos niños. Lo mejor de nosotros quedó instalado allí. Lo mejor. No importa el tiempo que nos lleve. Por mínimo que sea, deja huellas indelebles. Como el de los maestros, los abuelos, los padres, los amigos”, sostuvo Sánchez.

Destacó que los libros de la colección No pares de pintar tienen la ventaja de venir con la “hoja pintora” lo que asegura materiales de buenos pigmentos, que en las casas no hay, por lo general.

Además alientan a un dibujo personal, libre, con sugerencias de temas, poniendo al niño delante de la hoja en blanco. “Es el mejor desafío, donde se ponen en marcha todas las apreciaciones anteriores”, concluyó la artista.

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