ARTES PLÁSTICAS

El potencial de una hoja en blanco: niños más creativos

La colección No pares de pintar de El País, Infantozzi y Santillana apunta a ejercitar el pensamiento original de los niños

niño dibujando
Foto: Pexels

La hoja está en blanco. Espera por trazos, colores, figuras. Espera existir de alguna forma, ya sea como monstruo, bicho o árbol, lo que dicte la imaginación del niño que está sentado frente a ella. La hoja en blanco, a juicio de Raquel Sánchez, es el espacio ideal para manifestar la creatividad, más que los viejos libros para colorear que ya tienen las plantillas diseñadas.

La creatividad aparece “cuando se logran diferentes caminos para dar respuesta a un mismo problema. Cuando el problema se nos da con las respuestas sugeridas o implícitas, nos alejamos del ser libre y, por consiguiente, expansivo y creativo”, comentó la artista plástica y docente, quien dirige el Taller para las artes, espacio de investigación y educación artística.

En este sentido, tener una hoja en blanco a disposición contribuye a hacer visibles las ideas, al tiempo que las “reinventa” en nuevas iconografías y lenguajes plásticos.

“Es un recurso didáctico democrático y respetuoso de lo que nuestros niños tienen para decir”, comentó.

Sánchez agregó: “La importancia ‘del disparador’ no debería estar sugerido en esa generosa hoja en blanco, sino en la conducción del proceso creativo: el maestro, el tallerista, la familia. Partir de un tema, mostrar múltiples imágenes, explorar películas, para hacer visibles las imágenes que desde allí surjan, sumadas a cada archivo personal construido en base al conocimiento previo, principio primordial en la adquisición del conocimiento”.

La producción artística (sin importar la disciplina) conecta con las emociones de cada uno: desde la satisfacción por hacer algo que gusta o por haber seguido instrucciones o hasta la frustración de no haber hecho un buen trabajo. Si se hace a base de pensamientos originales, Sánchez apuntó que “ahí está el valor del arte”.

Puso este ejemplo: “Muchos dibujan las palomas o las gaviotas como una eme pero cuando los niños empiezan a dibujar los pájaros con picos y con ojos son personales únicos que salen de los estereotipos. Lo otro es el signo adquirido por los otros que se traspasa a tu conocimiento y eso no hay que validar”.

La hoja en blanco favorece que el niño ejercite el “pensamiento divergente”, aquel que no sigue estereotipos y que, en definitiva, es libre y creativo.

Ante esta herramienta que desata el potencial de la imaginación, la docente afirma que el niño puede “asociar sin copiar, pensar y reformular”. Es, en sí mismo, un recurso didáctico de “alianza irrefutable con todo el sistema educativo y familiar”.

Con todo, muchos ya modificaron la sigla STEM (del inglés ciencia, tecnología, ingeniería y matemática) por STEAM (a la que se le suma el arte), dado que se considera que la innovación no puede estar únicamente ligada a esas habilidades sin el arte y el diseño.

Alberto Levy, evangelista en innovación, ha dicho: “Para innovar, la creatividad es una cuestión vital y es algo muchas veces ausente en las carreras de las llamadas ciencias duras. Las artes son una parte fundamental del desarrollo innovador y aún más del disruptor”.

Colección No pares de pintar
Colección No pares de pintar

Hojas pintoras.

Para aprovechar al máximo el potencial de una hoja en blanco, El País lanza hoy la colección No pares de pintar, con la colaboración de Infantozzi y Santillana. Se trata de 12 libros compuestos por hojas pintoras con consignas e imágenes realizadas por el ilustrador Nico Barcia.

El objetivo es que los niños desarrollen su creatividad mediante el uso de materiales de alta calidad.

Cada libro se entrega con las tirillas de pinturas no tóxicas y un pincel. Para Sánchez, que se incluya este elemento es una de las mejores características de esta colección.

“Trae los pigmentos, lo que la hace muy democrática. La puede usar cualquiera. Solo necesitamos un poco de agua. Se pueden hacer mezclas, se pueden usar aguados o muy concentrados y rinde más de un dibujo”, señaló a El País.

Los títulos de la colección son los siguientes (en orden de aparición): monstruos, el verano, el arte, el espacio, amigos, bichos, el cielo, juegos, la tierra, mi casa, dinos y árboles.

El precio de cada ejemplar es de $ 130 (sin cupón).

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