HISTORIAS

A días de Halloween: Casas de Montevideo que encierran historias terroríficas

Una recorrida por casonas en las que pasan -o pasaban- cosas misteriosas: Casa del Águila, Palacio Salvo Castillo Pittamiglio, Hotel Cervantes, Chalet Bonomi y varias más.

Casas embrujadas
La casa del águila de piedra está ubicada en el barrio Flor de Maroñas.

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Walters es un chico de 12 años al que, en vísperas de Halloween, la pelota con la que está jugando con sus amigos va a parar al jardín de la casa de su vecino, que el niño cree que está embrujada. Así empieza Monster House, una película animada de 2006 que bien podría ocurrir en Uruguay. ¿Al jardín de que casa sería bueno no ir a buscar la pelota por estos lares? Hay muchos ejemplos locales; El País eligió algunos montevideanos.

El Águila de Piedra.

En el barrio Flor de Maroñas, en Celiar y 8 de Octubre, se encuentra Villa Justina, una vieja casona cuya entrada está coronada por un águila de piedra. En las noches de tormenta, ocurren allí situaciones muy extrañas.

La leyenda más conocida habla de dos policías de la seccional de la zona que, ante reiteradas quejas por ruidos de aleteos, fueron a la casa en una noche de lluvia. Cuando llegaron vieron cómo el águila se desprendió del techo, cayó y se partió en mil pedazos. Eso fue lo que escribieron en el parte policial, lo que motivó que al otro día el comisario les levantara un sumario por haber estado tomando alcohol en horario de trabajo. ¿Por qué? En la casona, el águila estaba intacta.

Chalet Bonomi.

Probablemente la casa embrujada más célebre de Montevideo sea la que se encuentra en Unidad Casavalle. Los vecinos suelen decir que parece que la muerte hubiera alquilado una habitación de lujo dentro del conocido como Chalet Bonomi, porque muchas muertes extrañas se han producido en su interior.

Las más conocidas corresponden a tres jóvenes empresarios argentinos que empezaron a construir un hotel allí y nunca lo terminaron. Una noche, mientras dormían en el chalet, entraron ladrones y los asesinaron. Los vecinos creyeron que ya no los veían porque habían vuelto a Buenos Aires.
Una noche, en la que escucharon ruidos y vieron movimientos, decidieron entrar y se encontraron con la truculenta escena. Desde entonces, se dice que la presencia de los jóvenes aún se siente en el lugar.

Museo Blanes.

Las historias de miedo del Museo de Bellas Artes giran todas en torno a Clara García de Zúñiga, quien durante muchos años vivió recluida en el altillo por decisión de sus familiares. Estos quisieron hacerla pasar por loca para aislarla de la sociedad y vivir de su fortuna. Su marido, José María Zuviría, senador en Argentina, construyó el mirador donde pasó gran parte de su vida.

Eso dio pie a que hasta hoy se diga que la energía de Clarita sigue viva y que eso provoca que en el museo ocurran hechos extraños. Por ejemplo, nadie puede mover o quitar de su lugar el cuadro de ella pintado por Juan Manuel Blanes porque, si lo hace, es víctima de accidentes o de alguna situación fuerte.

Castillo Pittamiglio.

Humberto Pittamiglio, un iniciado en la alquimia, comenzó a construir el castillo ubicado en la Rambla Mahatma Gandhi, pero nunca lo terminó.

Se cuenta que allí habría estado escondido el Santo Grial, pero las historias más estremecedoras tienen que ver con la gente del personal de limpieza, que cuenta que oye pasos en la zona de las habitaciones de Pittamiglio o que sostiene que ha visto un sujeto con una capa larga y negra, con el interior carmesí, que se para en las torres del castillo.

Castillo Pittamiglio en Maldonado. Foto: Fernando Ponzetto
Castillo Pittamiglio en Maldonado. Foto: Fernando Ponzetto

Casa Iturralde.

A media cuadra del Liceo Zorrilla, donde ahora hay unos edificios de apartamentos, antes existía una casa en cuyo mirador, en las noches de tormenta, se veía la figura de una mujer con la cara ensangrentada y deshecha.

La leyenda reza que se trataba de la menor de los hermanos Iturralde. Sus siete hermanos varones murieron y ella quedó sola en esa casa. Entonces, empezó a adoptar gatos como única compañía. Un buen día los vecinos dejaron de verla. Pasó el tiempo y el olor fuerte y raro que salía de la casa motivó que se llamara a la Policía. Cuando esta entró en el lugar, encontró el cuerpo muerto de la mujer... comido por sus gatos.

Mansión de Agraciada.

Otra casona que ya no existe más, pero tiene su historia, es la que estaba ubicada en Agraciada y Joaquín Pereira.

Allí vivió Merceditas Aguirre, una joven de la alta sociedad obligada a casarse con el doctor Arenas, 20 años mayor que ella. Aparentemente tenía un amante y un buen día desapareció. Su marido dijo que se había ido a estudiar a Europa y tiempo después él también desapareció.

La leyenda urbana dice que luego de eso, durante las noches, se escuchaban gritos de auxilio desgarradores de una mujer y se veían sombras deambulando por el interior de la mansión. Cuando tiempo después se empezaron a hacer reformas, al tirar una de las paredes se encontró el cuerpo de Merceditas degollada.

Hotel Cervantes.

El actual Hotel Esplendor Cervantes (Soriano y Andes) encierra muchas historias de miedo. Una concretamente refiere a la habitación 205, que motivó incluso el cuento La puerta condenada, de Julio Cortázar.

Muchos de quienes se han alojado en esa habitación dicen que en las noches se escucha el llanto de un bebé y la voz de una mujer que lo arrulla intentando calmarlo. Un director de cine argentino incluso vio a una mujer salir de esa habitación, pero cuando fue a quejarse con el personal del hotel, recibió como respuesta que estaba vacía desde hacía años.

Hoy en día, el personal del hotel relata que hay ascensores que suben y bajan sin ocupantes, que se corre el telón del salón de eventos, que las luces se prenden y apagan solas, y que por los pasillos se suele ver a una mujer de pelo oscuro en camisón.

Palacio Salvo.

Son muchas las historias que se escuchan en torno a lo que ocurre en el interior del Palacio Salvo. Los porteros relatan que, en la madrugada, los ascensores suben y bajan vacíos hasta el séptimo piso. Además, dicen que ven a un sujeto vestido elegante, de galera y bastón, conocido como El Fantasma del Salvo.

El Palacio Salvo recibió 315.000 pesos en 2015. Foto: Fernando Ponzetto
Palacio Salvo. Foto: Fernando Ponzetto


Un señor llamado Ismael, propietario de un apartamento, relató que una vez un hombre lo quiso robar. Justo en ese momento apareció el fantasma y el ladrón, al darse cuenta de que no era un ser humano real, salió corriendo. Para Ismael,

Trilogía de terror y "Voces anónimas"

Para la elaboración de esta reseña de casas embrujadas, se contó con la colaboración de Guillermo Lockhart. El comunicador se encuentra filmando la séptima temporada de Voces anónimas y en marzo estrenará su primer largometraje de terror. Filmado en Argentina, es la primera entrega de una trilogía. Transcurre en un programa radial nocturno en el que ocurren cosas extrañas. Además, en verano lanzará un nuevo libro de Voces anónimas.

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