Son uruguayas, estudian en UTEC y crearon un vaso que no solo es biodegradable: también se puede comer

Camila Cheveste y Juliana Miranda subrayaron que el proyecto apunta a ofrecer una alternativa a los plásticos de un solo uso, cuyo descarte genera impactos a largo plazo.

Camila Cheveste y Juliana Miranda
Camila Cheveste y Juliana Miranda, estudiantes de UTEC Paysandú que elaboraron un vaso biodegradable.
Foto: UTEC.

Dos estudiantes de la Universidad Tecnológica del Uruguay (UTEC) en Paysandú desarrollaron, como trabajo final de grado, un vaso comestible y biodegradable pensado para reducir el impacto ambiental de los envases descartables. Se trata de Camila Cheveste y Juliana Miranda, quienes cursan el último año de la Licenciatura en Análisis Alimentario y llevan adelante una investigación que combina innovación, sustentabilidad y tecnología de alimentos.

Ambas estudiantes, tecnólogas químicas de formación, explicaron a El País que el proyecto surge en el marco de la tesis obligatoria para culminar la licenciatura. Entre los temas propuestos por la carrera, eligieron trabajar en envases compostables y biodegradables, pero decidieron darle un valor agregado: que el envase pudiera ser comestible y, al mismo tiempo, funcional para contener líquidos fríos y calientes. “Nos pareció un desafío interesante y una oportunidad de aplicar lo que estudiamos en alimentos”, señalaron.

El desarrollo implicó partir prácticamente de cero. Durante más de un año realizaron ensayos, reformulaciones y pruebas de proceso para lograr un vaso que fuera rígido, estable, que no permitiera la migración del líquido y que mantuviera su estructura durante el consumo. A esto se sumó la necesidad de cumplir con normativas alimentarias, seleccionando ingredientes habilitados y seguros para el consumo humano. “Queríamos que fuera un vaso que se pueda comer, pero que también funcione como envase”, explicaron.

La formulación final está compuesta mayoritariamente por harina de arroz, lo que amplía su potencial mercado a personas intolerantes al gluten. Además, el producto es apto para veganos, ya que no contiene ingredientes de origen animal. Según detallaron, el sabor es neutro y no interfiere con la bebida que contiene, una característica clave tanto para quienes eligen consumir el vaso como para quienes prefieren desecharlo. En ese caso, el envase se degrada sin generar residuos persistentes.

Uno de los principales desafíos técnicos fue el moldeado. Lograr la forma de vaso, con una base firme y paredes resistentes, resultó complejo ante la falta de moldes específicos y la necesidad de mantener la comestibilidad del producto. También debieron evaluar distintos métodos de elaboración, tiempos de cocción y conservación, además de realizar encuestas a potenciales consumidores para conocer su aceptación, preferencias de sabor y disposición a consumir el envase.

Vaso biodegradable
Vaso biodegradable realizado por estudiantes de UTEC Paysandú,
Foto: UTEC.

Desde una perspectiva ambiental, las estudiantes subrayaron que el proyecto apunta a ofrecer una alternativa a los plásticos de un solo uso, cuyo descarte genera impactos a largo plazo. “Que la persona pueda elegir comerlo o tirarlo sabiendo que se va a degradar es un punto a favor”, destacaron. En ese sentido, el vaso se presenta como una solución alineada con las nuevas demandas de sostenibilidad y economía circular.

El proyecto contó con apoyo institucional de UTEC a través de un fondo de innovación que permitió adquirir materiales y utensilios. Sin embargo, las estudiantes señalaron que para avanzar hacia una producción a mayor escala y una eventual inserción en el mercado nacional será necesario acceder a nuevas instancias de financiamiento que permitan estandarizar el proceso y mejorar la capacidad productiva. Según indicaron, ya recibieron muestras de interés por parte de actores del mercado.

De cara al cierre de la licenciatura, Cheveste y Miranda se encuentran realizando ensayos de vida útil y pruebas sensoriales con consumidores, pasos clave antes de la presentación de la tesis, prevista para mediados de este año. A futuro, no descartan ampliar la línea de productos y desarrollar nuevas variantes, siempre con el mismo enfoque: innovación, sustentabilidad y tecnología aplicada a los alimentos.

Camila Cheveste y Juliana Miranda
Camila Cheveste y Juliana Miranda, quienes cursan el último año en la Licenciatura en Análisis Alimentario en UTEC Paysandú.
Foto difusión.

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